viernes, 28 de abril de 2017

¿Qué es un escuálido?


O Manual del perfecto idiota!

18 años de teoría y práctica con el perfil de estos venezolanos, que ha tomado cuerpo en el fragor de la batalla diaria, nos dan suficiente autoridad como para hacer una aproximación fenomenológica a la realidad del comportamiento de esta rara especie de ser o de este ser de rara especie, es lo mismo, de tal manera que, apoyado en los hallazgos obtenidos de esta interacción, a continuación daremos algunos consejos o recomendaciones para su tratamiento.

1.- Primero y principal: con un escuálido no se puede discutir, así como usted discute franca y abiertamente una jugada de beisbol, más aún si son amigos o familia tuya.

2.- Ante un escuálido familiar o amigo lo mejor es hacer alguna de estas dos cosas: uno, no caer en la tentación de discutir con ellos, para lo cual lo mejor es hacerse el loco y simplemente sonreírles. Esto tampoco es fácil ya que, algunos, solo unos pocos, se darán cuenta de tu estrategia y te dirán “los chavistas se las dan de sobrados”. Aún así sigue sonriendo! Dos, no los tomes demasiado en serio, así que si puedes vacilártelos, hazlo! Cógelos para locos, porque es que en realidad son locos y con locos no hay seriedad que valga. Así que jódelos con buen sarcasmo e ironías, que ellos vean que quien tiene el control eres tú. Nunca los dejes a ellos con el control, aunque, aquí entre nos y a decir verdad lo tienen, porque sino no estaría yo en este macán creando estrategias de afrontamiento anti escuálidos.

3.- Con un escuálido desconocido no se debe,  ni se puede discutir. Eso está fuera de toda posibilidad. Un escuálido desconocido es lo más cercano a un terrorista, fundamentalista, fanático trashumante, contratista (al estilo de los gringos), mercenario hijo de puta, francotirador, etc. Tú te los consigues en la cola del banco, del supermercado, de Cortoelec y siempre hablando en voz alta para que se enteren lo que él es y tratar de captar a alguien para hacerlo presa de su desesperanza. Aquí encontrarás unos buenos consejos para evadirlo http://hectoracostamartinez.blogspot.com/2016/05/combatiendo-el-pesimismo-y-la-fatalidad.html

Discutir con un escuálido desconocido comporta un peligro mortal, sumamente letal, porque, además, los escuálidos son profundamente rencorosos; ellos nunca van a tener una reacción del tipo “qué lastima, parece un tipo interesante, es una pena que tengamos puntos de vista distintos”. Por qué no? Porque para hacer ese comentario el cerebro de ese carajo debe ejercitar la reflexión, y  el chip de la capacidad de reflexión en los escuálidos fue eliminado a través de un puente, puenteado, pues, como hacen los mecánicos y también algunos médicos, con las piezas que no le encuentran ninguna utilidad.

En este caso el escuálido al no pasar por la reflexión, pasa directamente al ataque, a la ofensiva, ya que cada respuesta que tú le des, al caer fuera de sus patrones neurológicos, es considerada como una ofensa, entonces instintivamente utiliza la función más ancestral del cerebro del Reptil que es el ataque, ya que se siente ofendido. Estás entendiendo?

Por eso, si tú entrompas con un escuálido y no tienes ni un cortaúñas en el bolsillo, te estarás arriesgando a que al salir del supermercado, si es que el tipo o tipa es capaz de esperar tanto tiempo, te encuentres con esa persona iracunda, hecha una fiera, botando espuma por la boca y con la pupila dilatada del odio, dispuesta a hacerte añicos con la 9mm con la que te está apuntando. Por eso es que como tú no eres asesino y tampoco eres un Rambo (a) lo mejor es irse al primer paso de la Resolución Pacífica de Conflictos, es decir Prevenir y así evitar que la intemperancia y la falta de Inteligencia Social del escuálido te lleven a   un conflicto de dimensiones desconocidas, pero potencialmente mortal.

Ahora si ves que el escuálido no es demasiado colérico y que se puede manejar adecuadamente, entonces vuelve al vacilón que has de usar con los de la familia, pero eso sí, muy inteligentemente y sólo debes hacerlo cuando sientas que tienes el control, que los puedes manejar, que tus estrategias pueden funcionar correctamente. Sólo en ese momento y confiando en tu gran intuición y en la brutalidad manifiesta de los escuálidos, puedes llevar a cabo la técnica, acuérdate que ser clase media y chavista siempre va a comportar grandes riesgos. De todos modos aquí te dejo una de las peripecias que he inventado para sobrevivir en este inhóspito medio, aquí donde el camino es culebrero y siempre tiene ganas de llover:  http://hectoracostamartinez.blogspot.com/2017/04/clase-media-y-chavista-mala-combinacion.html

3.- Los escuálidos que forman parte de tu familia siempre exhibirán contigo el predominio de dos emociones: la rabia, que en el seno intrafamiliar se traduce en grandes arrecheras o la tristeza, la que suele expresarse en forma de lástima  (ay no, pobrecito, lo que pasa es que él es chavista), así que cada vez que un familiar te presente a alguien seguro que previamente le advirtió en voz baja de tu patología (“este es el hermano que te dije que era chavista, así que ten mucho cuidado con lo que dices porque se ofende de nada”). Aunque yo nunca me he planteado hacer empatía con ellos (los amigos de la familia) premeditada y alevosamente, al final lo he logrado ya que, como ya sabes los datos que les transmitieron, ahora puedes ser tú mismo, de tal manera que al cabo de haber logrado hacer rapport o sea, confianza (y eso en la comunicación lo logras a través de la manipulación o de una personalidad que haya incorporado la técnica y la maneje naturalmente) eres capaz de lograr declaraciones tipo “coño, la vaina no era como me lo habían dicho, claro eres chavista, pero no es que eres la fiera que me vendieron”. Y uno dice muy para sus adentros “este se jodió conmigo”!

4.- La emoción que domina al escuálido es el odio. El escuálido no es un político ni en el menor sentido de la palabra, es más de político no tiene nada, ya que lo que lo mueve es un gran sentimiento de odio, de irrefrenable rencor, de saciar su sed de venganza haciendo el mayor de los daños posibles. Un escuálido es simplemente un antichavista que como un toro al salir del encierro, embiste cualquier trapo rojo que le lancen. Enceguecido por el odio el escuálido justifica cualquier medio que se utilice para sacarle las vísceras a su encarnizado enemigo chavista. Es por eso que entre ellos no existen reclamos acerca de la mentiras que inventan, las que siendo tan burdas son inmediatamente desnudadas; es más una mentira descubierta sólo los estimula a que la próxima sea aún más grandilocuente, por lo tanto menos creída por el resto de las personas. Por eso ustedes ven que del forjamiento de un acta de citación, al ser develada esta mentira, la usurpadora escuálida pasa a la acusación de asesinato de un Guardia Nacional que no se encontraba en el sitio del suceso. Cosas como ésta hace que los escuálidos utilicen la famosa frase de Nicolás Maquiavelo “el fin justifica los medios” como el arma que los impulsa a actuar en ofensiva, en su intento de maquiavelizar la vida venezolana, aunque en estricto apego a la verdad histórica, el filósofo y político florentino nunca fue tan maquiavélico como lo es el escuálido promedio. Podemos ir concluyendo luego de esta necesaria perorata en que un escuálido es en gran medida un enfermo mental no sometido a tratamiento.
5.- De lo anterior se puede llegar a extrapolar y en definitiva concluir en que un escuálido es un mitómano. La Mitomanía esa tendencia morbosa a la transformación de la realidad a través de la creación de una falsa, para la satisfacción de objetivos personales innobles es la compulsividad natural del escuálido por decir cosas que llamen la atención, poniendo a su persona en el protagonismo de grandes situaciones, como las que le fueron descubiertas a la política escuálida antes citada en sendas alocuciones mitómanas ya referidas, igual que  aquella en la que llamaba a su mamá y le advertía sobre una falsa agresión “mamá, va a salir una noticia de que nos echaron unos tiros en el 23 de Enero, no te preocupes yo estoy bien, estoy en la oficina, Carlos Blanco te está mandando saludos, quédate tranquila”.
El mitómano, como buen perezoso intelectual (por supuesto tiene serias limitaciones) apenas llegó a leer una página del manual de la guerra y se quedó justo allí donde dice que en una guerra la primera derrotada es la verdad, desencadenando una trama discursiva fantasiosa, totalmente trucada, fraudulenta, con un absoluto y total desapego por la veracidad; por eso fue que emprendieron aquella feroz campaña contra la ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, ya que la misma hacía énfasis en la “información veraz y oportuna” y eso era como enseñarle un crucifijo a Satanás. Por eso es que la Mitomanía es consustancial con el ser escuálido y por eso mismo es que los mitómanos contumaces de la oposición son seguidos a ciegas por el rebaño convirtiéndolos en fieles ovejas (o focas?) a las que no hay que rogarles para que se vistan de negro, se vistan de blanco, se tiren al Guaire, se desvistan, se pongan la gorrita al revés, volteen la bandera, caceroleen el 24 de Diciembre a las 12 de la noche, se vuelvan a desnudar y etc etc etc.

Esta historia continuará …..


miércoles, 26 de abril de 2017

Clase Media y chavista: mala combinación

10/05/2008 

No se lo recomiendo a nadie!


El ruido era ensordecedor. Las señoras, bien trajeadas, parecían olvidar el glamour con el que habían llegado. Y es que no era para menos, acababan de anunciar que el vuelo de Aeropostal tendría un retraso de, al menos, cinco horas, ya que no había aviones pa´ tanta gente. Los mostradores del Aeropuerto (Nacional) de Maiquetía retumbaban con fuerza. El estrépito causado  por el golpeteo de  los parales de hierro macizo que separan las filas, contra los pesos de equipaje demandaba el uso de audífonos. Las miradas de las féminas erigidas en líderes de este alzamiento me parecía haberlas visto en otras oportunidades; sin embargo, no quise sesgar esta protesta genuina con mis propios juicios de situaciones pretéritas.

Así que me dispuse a auparlas en su reproche, acercándome al mero centro de los acontecimientos. Ya allí pude tristemente confirmar mis sospechas cuando una de las dirigentes  expresó a puro pulmón:

-Eso es que ese desgraciado mandó los aviones para Cuba! Al tiempo que otra gritó:
-Vamos  a llamar a Globovisión!. Y como por arte de magia, en apenas pocos minutos, apareció el canal de la Florida, de la Alta Florida, pues.

Como pude y tratando de no levantar ninguna sospecha, di marcha atrás, evitando hasta lo imposible ser confundido con un infiltrado, lo cual hubiese traído nefastas consecuencias para mi salud mental y física.

Historias como ésta, arrancada de la vida misma, como diría  Antonio Madrigal, pasan a diario, por lo que la odisea consiste es en sobrevivir, en salir ileso de las minas  antichavistas colocadas en el terreno de la clase media. De esta manera es común y hasta rutinario que algún desconocido se te acerque en el supermercado y te diga: -no hay pollo porque este cdm los está mandando pa´Cuba. Y sucede lo mismo con la carne, la leche, los huevos, el arroz, el azúcar y hasta con los mismisimos bollos con chicharrón que vende la señora que se para frente a la licorería de Alta Vista, “to esa mierda la están mandando pa´Cuba”.

Eso que algunos autores llaman halitósis social   (Kalbreth, 2007)  y que consiste en el total desprecio por los derechos sociales ajenos, es una patología que se ha instalado en la inconsciencia de una inmensa porción de la clase media, lo cual hace que sean fisiológicamente incapaces de darse cuenta que no todos piensan lo  mismo y de la misma forma que ella y que, al ser así, tienen la misma legitimidad que ella para pensar lo que se le dé la gana.

En cierta oportunidad, estaba en la cola para pagar el teléfono, cuando fui virtualmente ensanguchado por dos señoras – las mujeres son muy fuertes en este tipo de cosas – quienes en voz alta comentaban sus desaveniencias con el rrrégimen,   en el entendido que todos cuantos las  escuchaban compartían sus puntos de vista.

Estoicamente y en silencio soportaba las constantes arremetidas de este par de improvisadas analistas, aparentemente muy versadas en temas de educación, economía y diseño curricular. Llegaría el momento en que mi silencio me delataría, lo que ocurrió cuando una de ellas me increpó abiertamente. Así, retirándose como a  un metro de distancia, me miró de arriba abajo y disparó: -no me va a decir que  usted es chavista? Usted tiene pinta de ser un hombre decente, educado; tiene pinta de ser un hombre leído y viajado. Dígame, es usted chavista? Confieso que la mujer me puso a dudar y hasta a temblar, así que lo primero que me salió fue decirle: -señora, yo soy venezolano!!!. Pues, la cagué. “ayy, este lo que es, es un gran chavista”, vociferaría la fémina que más atacaba. A partir de allí lo que vino fue joropo, hasta que me inventé una para salir del atolladero, lo cual ocurrió cuando la más insistente y despiadada me preguntó:

-Bueno, dígame una cosa, como dice su presidente, ser rico es malo?

Entonces le repregunté: - okey, usted que sabe tanto de economía, dígame: qué es mejor: ser rico de cuna o ser rico de cama?
La dama, que no esperaba semejante pregunta me respondió haciéndose la pendeja: -no entiendo! A qué se refiere? Ya aquí me dije: “esta se jodió conmigo”.

– Nada, usted sí entiende! Dígame, es mejor ser rico de cuna o de cama, porque yo soy rico de cama. Es eso malo? La otra señora, riendo socarronamente, mascullaría entre dientes: -ser rico de cama es divino!

A partir de allí, todo fue paz y amor. Hablamos de sexo –es una de las conversaciones que más me gusta- de la viagra masculina y femenina, de la menopausia y de la andropausia –es una de las conversaciones que menos me gusta- en síntesis, de lo humano y de lo divino, de lo sagrado y de lo obsceno, de lo sublime y también de lo ridículo. Al final las señoras estaban tan felices que una de ellas me preguntaría:

-Mira, Héctor, (ya estábamos a ese nivel de confianza) y tú pagas siempre  el teléfono en esta oficina los días 14 de cada mes?. Ay, pensé yo, a la viejita le gustó el chavista.

No en todos los casos aparecen los recursos   para salir airoso de una situación embarazosa, ya que a veces nos enganchamos y nos embarcamos en un inoficioso toma y dame con sus nefastas consecuencias.

Finalmente, mucha clase media no escuálida que conozco se está debatiendo en una disyuntiva: irse a vivir a Cuba, ya que   la isla por tener todos los productos que ahora tienen, además de una moderna flota de aviones, ahora sí debe ser un paraíso, o irse a vivir al barrio Vista al Sol, ya que así evitaría inhalar la desagradable halitosis social ajena, o sea.


domingo, 9 de abril de 2017

¿Dónde caerán las bombas?




 Hace ya un siglo que el senador norteamericano Hiram Johnson (1917) acuñara magistralmente la conclusión de que en una guerra la primera víctima era la verdad. De igual modo el general prusiano Carl von Clausewitz explicaría el efecto de la comunicación en tiempos de guerra: "Una gran parte de las noticias que se reciben en la guerra son contradictorias, otra parte aún mayor son falsas, y la mayor parte son bastante inciertas..." En suma, concluye Clausewitz, "la mayoría de las noticias son falsas, y el temor de los seres humanos refuerza la mentira y la no verdad".

Es un hecho cierto, entonces, que una de las dos partes en conflicto en una guerra, es mitómana. Bastaría con recordar un hecho de algunos pocos años en el que la excusa para desatar una de las peores guerras contemporáneas fue que “el enemigo” tenía armas de destrucción masiva, es decir, armas químicas. Algunos años después de la devastación del país, sus atacantes confesarían, sin un pelo de arrepentimiento, que habían estado equivocados, pero bueno … ya había acabado con 4 millones de seres humanos.

Esta semana apenas, otro país, o lo que queda de él luego de cuatro años de bombardeos ininterrumpidos, fue atacado nuevamente bajo la excusa que había usado armas químicas contra su población. Otra vez el San Benito de las armas químicas para justificar las inhumanas respuestas.

Lo cierto del caso es que el discurso mitómano ha comenzado a calar hondo en la población en general. Ya no son sólo los jóvenes  quienes por comodidad, desconocimiento de la historia y de sus escasas competencias para el análisis socio-político, lo usan como bandera de lucha, no; hay mucho viejo, viejos pendejos y convenientemente alzheiméricos, que se entregaron a la conseja tramada desde afuera de que estamos viviendo en un rrregimen que, por supuesto tiene una forma de gobierno llamada dictadura y que, lógicamente, en esta forma de gobierno gobierna a su saber y entender un dictador. Lista la puesta en escena para que el país hegemónico lance un ataque humanitario (otro de los términos favoritos en la jerga eufemística de la guerra).

Ahora bien el país hegemónico es el mismo que acaba de lanzar un ataque (ya no sabemos qué número) sobre Siria, para defender a la población del cruel asalto de su gobernante, perdón de su dictador, porque en la lingüística intoxicada de la guerra los buenos tienen gobernantes, mientras los malos tienen dictadores; los buenos tienen democracia mientras los malos tienen régimen; los buenos producen daños colaterales, mientras los malos cometen ataques de lessa humanidad.

Todo esto lo que significa es que nada en la guerra sucede por azar, todo está milimétricamente calculado y que lo que en un momento no es usado es porque está muchas veces planificado para serlo una década después, por eso es que la actual proliferación en el discurso ideológico del metafórico régimen, dictadura o dictador pudiera ser, ahora sí, el momento para pasar a la acción con un ataque preventivo que disuada al dictador de seguir usurpando el poder. Por supuesto, luego podrían venir algunos otros ataques humanitarios no para disuadir, sino para echar del poder al cruel dictador. Les es conocida toda esta retórica?

Juguemos ahora un poco con las estadísticas de la guerra, ya que en nuestro país Venezuela  hay mucha gente sollozando, implorando al cielo que desde allá caigan racimos de bombas ¿o bombas de racimo?, en el entendido que las bombas serán lo suficientemente inteligentes como para acertar solo en los blancos enemigos, es decir, en los amigos de la dictadura o seguidores del dictador.

Para todos ellos las noticias no son nada alentadoras, ya que en este ultimo ataque a blancos sirios la efectividad del mismo (y por efectividad entendemos la capacidad del instrumento para hacer daño a quienes va dirigido) fue de un 39%, lo que rápidamente significa que el 61% ocasionó daños colaterales, es decir daños a personas y entidades que nada tenían que ver con el peo (hospitales, escuelas, niños, viejos, mujeres) muchos de los cuales, incluso, pudieran tratarse de enemigos del régimen y, por lo tanto, incitadores de la intervención externa.

Con esa performance como referente tendríamos que en nuestro medio un ataque al suelo patrio le haría daño, es decir mataría a 4 chavistas de cada 10  afectados, lo que sin lugar a duda indicaría que el resto, es decir 6 serían afectos a los bombardeadores. Simple: en cada ataque mueren 4 chavistas y 6 escuálidos. Matemática de Primer Grado.

Como los daños colaterales se producen cuando las bombas no dan en el blanco, sino que se desvían cayendo en otras áreas, podríamos decir entonces que en una eventual incursión, sea el caso en la populosa Petare, de cada 10 bombas 4 caerán, justamente, en Petare; pero las otras 6 bien podrían caer, una en El Márquez, otra en La California, otra en Macaracuay, otra en Colinas de Los Ruices, una en Terrazas del Ávila y una última, digamos en la Universidad Metropolitana.

En un ataque al Palacio de Miraflores, es posible que las 4 bombas acierten; pero las otras 6 bien pudieran dirigirse a San Bernardino, El Paraíso, Las Mercedes, Bello Monte, la Alta Florida y Los Caobos.

Durante el año 2016 EEUU disparó un total de 26171 bombas en 7 países a los que salió a buscarle pleitos, siempre azuzados, además, por las sociedades civiles de esas naciones y por los esclarecidos seres pensantes de las mismas. En promedio cada país recibió 3783 bombas. Si este fuera el standard las noticias fueran totalmente terribles para los opositores en Venezuela, que son quienes oran todos los días por un ataque de la OTAN, ya que 1458 bombas caerían en terreno del chavismo; pero 2303 harían estragos en la humanidad de los opositores.

Van a seguir con la guevonada de la dictadura, el dictador y la libertad? Ahhh?


miércoles, 29 de marzo de 2017

Héctor Acosta Martínez: O por qué Deus não lhe dá cachos ao burro

Héctor Acosta Martínez: O por qué Deus não lhe dá cachos ao burro: Um conto de Simón Díaz Todos os povados têm sua praça Bolívar, este que eu digo também tem-la. Quando um povado nasce só sem que ni...

O por qué Deus não lhe dá cachos ao burro



Um conto de Simón Díaz

Todos os povados têm sua praça Bolívar, este que eu digo também tem-la. Quando um povado nasce só sem que ninguém o funde, fazem- lhe a pracinha depois. Para fundá-lo procuram sempre que seja muito perto de um rio pra ter o agua lí mesmo. Chega um senhor aí e traça um área a mais ou menos 10.000 metros quadrados, isto é, cem pelo cada lado.


                                           A isso lhe põe o nome de Praça Maior. 
A igreja vai aqui, a jefatura pa'cá, a Casa Municipal por aquí, este lote pa' você, este pa' ti, e este outro pa' vocês, e a viver e a trabalhar tranquilos. Mas quando 

não se funda sina que nasce sosinho, 
então a prefeitura compra ou expropia 
o terreno e faz a praça e põe- lhe o nome, 
como homenagem ao pai da pátria, Praça Bolívar.




A esta pracinha, que tinha em todo o meio um pedestal com um busto do Libertador, entrava todos os días um burrinho a se comer a palhinha que nascia ali. Quando alvorecía no dia, você via ao burrinho fixo na praça familiarizado com a estátua que até se arranhaba o lombo com ela.


Um dia, que o burrinho entrou à praça como sempre a comer palhinha, de repente ao ver a estátua, se jogou uma assustada e saiu da praça espavorido correndo a milhão por hora rumo ao rio com o rabo levantado e volteando não vás ser e que o viessem seguindo. A toda a velocidade entrou ao rio e cruzou-o nadando e mugiendo que todos os animais que o viam achavam que se tinha voltado louco, e assim fugiu pela planície adentro que mais nunca se soube dele.

O que passou era que lhe tinham mudado a estátua por uma ecuestre e quando ele viu ao cavalo se assustou e correu. Você não vê que os donos de fazendas para conseguir mulas, que são muito trabalhadoras, o que fazem é apaixonar aos burros com as yeguas, e bom, este conto o sabe o cavalo, e também o burro sabe que o cavalo o sabe e não quer pra nada brigar com o cavalo. Você não vê que há um ditado popular  que diz "Deus não lhe dá cacho a burro", mas permite que lhos ponham ao cavalo.

miércoles, 8 de marzo de 2017

El fracaso de la relación


O culpable son las expectativas!


Puede parecer mentira que lo que con más frecuencia nos mete  en problemas con los demás es la propia interacción que día tras día mantenemos con nuestros iguales, vale decir, pareja, amigos, vecinos, hermanos, etc. ; aún cuando parezcamos expertos en eso de mantener relaciones con otros a pesar que lo hacemos desde que nacemos, prácticamente. El signo más conocido de los problemas provenientes de la interacción es la inconformidad; inconformidad ésta que suele manifestarse como enojo con el otro, frustración por no recibir las respuestas que esperamos, siendo esta última la interpretación que con más frecuencia le damos a lo que nos ocurre. Pero, lamentablemente, la mayoría de las veces sucede inconscientemente, es decir, no sabemos que cuando nos friquiamos es porque el otro no se encuentra en la misma sintonía en la que estamos. Pero … ¿y cómo hace el otro para estar en esa sintonía, sobre todo cuando no ha habido un acuerdo previo acerca de la sintonía en la que hay que estar? El problema aquí, de acuerdo a mi humilde apreciación, es que surge el dilema de las expectativas. Y ¿qué son las expectativas?

En términos realmente sencillos las expectativas son todas aquellas cosas que uno espera que los demás puedan hacer para felicidad de uno. Esperamos que el amigo tenga comportamientos acordes con los de uno; esperamos que la pareja dé siempre las respuestas que pensamos que podía dar; esperamos que el gobierno haga las cosas que uno se imaginó que podía hacer; esperamos que nuestros hijos puedan ir a la Universidad a obtener el título con el que tanto soñamos; esperamos que ese novio, novia, esposa, esposo o amante cumpla con la promesa obvia implícita en la relación de amarnos para toda la vida; esperamos, incluso, que el Año Nuevo nos traiga  cosas maravillosas: dinero, salud, prosperidad, la pareja que anhelamos, el novio o novia que nunca tuvimos, el carro y la casa con los que soñamos, etc.

Una característica salta a la vista en estos ejemplos de las expectativas y es que se espera que los demás hagan cosas para cumplir con nuestros estándares de comportamientos, muy a pesar, y esto es muy importante, de que en la mayoría  de los casos desconocen que nosotros estamos esperando de ellos unos muy específicos indicadores de cumplimiento; es decir, en otras palabras, que la mayoría de las veces estas serias expectativas que pudieran ser fundamentales para nuestras vidas, ni siquiera son, al menos, negociadas con las otras partes, es más, en casi todos los casos, la otra parte desconoce qué es lo que se espera de ella. Se trata del propio Efecto Pigmalión y del Efecto Galatea en acción de lo cual, por limitaciones de tiempo y espacio, no abundaremos en este artículo.

Me interesa resaltar entonces el efecto que tiene el incumplimiento de las expectativas. Lo haré con un aprendizaje inesperado que tuve mientras esperaba en un consultorio médico mi turno para ser atendido. Allí me puse a revisar unas de esas revistas rosa que generalmente colocan en las salas de espera para lograr el desestresamiento de los pacientes. Hojeando despreocupadamente la revista me encontré con una entrevista que le hacían al controvertido y aparentemente nimio y frugal Walter Mercado.

“- ¿Ha tenido usted muchas decepciones en su vida”, fue la pregunta directa de la periodista. La respuesta no pudo ser más directa y contundente cuando WM le respondió:

“- No, yo nunca he tenido decepciones en la vida, porque es que resulta que mis expectativas siempre han estado puestas en mí mismo y no en los demás. Se decepciona el que tiene sus expectativas afuera y no dentro de uno como debe ser.”

 La conclusión no puede ser más clara: el efecto de las expectativas incumplidas es la decepción, la cual se puede manifestar en emociones tales como la rabia, la frustración, la ira y hasta se pueden convertir en estados de ánimo en los que predomina el rencor y la resignación.

Como quiera que una gran cantidad de decepciones ocurren en el espacio de la relación de pareja, tanto por la fuerza de la cantidad, como por la frecuencia de su ocurrencia, por culpa de las interpretaciones que se hacen de las expectativas, Fritz Perls, el psicoanalista que le daría un aporte importantísimo a la Terapia Gestáltica, enuncia su muy conocida Oración Gestáltica:



ORACIÓN DE FRITZ PERLS

Yo soy yo
Tú eres tú.
Yo hago lo mío y
Tú haces lo tuyo
Yo no estoy en este mundo para satisfacer tus expectativas,
Ni tú para satisfacer las mías
Si nos encontramos por casualidad está bien
Si no, no hay nada que hacer.
Tú sigues siendo tú
Yo sigo siendo yo.

Esta es una manera muy perlsliana de entender la relación de pareja, dado su pasión por la vida independiente que lo lleva a rebelarse contra las ataduras   de la vida, incluso, de sus seres más queridos, si es que de esto se puede hablar en la vida de Perls.

Por supuesto que esta oración jamás podría funcionar como una declaración de amor, ya que a nadie enamora en un primer momento esta separación de bienes afectivos; pero si alguna importancia tiene, para entender la perversa danza de las expectativas, es que rescata el espacio suyo y específico que cada actor del acto amatorio debe tener, muy a pesar, de la entrega total que recomienda  la ortodoxia amorosa; espacio éste que muchas parejas pretenden rescatar después de muchos años de agotamiento y de desgaste de la relación existencial de pareja.

Pero si Perls es muy tajante y receloso por conservar el espacio que le permita ser, en cambio hay otros que declaran una entrega total, más parecida a las promesas de amantes iniciales, quienes después de prometer lo imposible mucho les cuesta a posteriori recoger tanto desprendimiento y, algunas veces, terminan pagando caro su altruismo romántico.

De modo que al pragmatismo gestáltico de Perls, le salió una contraparte que prodiga todo lo contrario y que se expresa de la siguiente forma:

CONTRAORACIÓN DE THICH NHAT HANH

Tú eres yo y yo soy tú
¿No es evidente que ambos inter-somos?
Tú cultivas la flor que hay en ti
Para que yo sea hermoso.
Yo transformo la basura que hay en mí
Para que no tengas que sufrir
Yo te apoyo
Y tú me apoyas
Yo estoy en este mundo para ofrecerte paz;
Tú estás en este mundo para darme alegría.

Si bien Perls pone el énfasis en la existencia de un tú y un yo bien marcado y delimitado, con unas expectativas bien negociadas y transaccionadas; Hanh, en cambio hace una espacie de mezclota en la relación afectiva, en el que el tú y el yo se funden creando un solo ser y en el que de alguna manera “todos somos uno”  "La primera enfatiza las diferencias e insinúa la idea de un yo y un tú que se hacen libres demarcando con claridad sus propias fronteras. La segunda pone de manifiesto lo interdependiente y el poder de las relaciones”.


Así las cosas, nos toca a nosotros mismos decidir qué haremos con nuestras relaciones  afectivas del tipo que sean, teniendo en Perls, en Hanh y en el mismo WM una referencia que nos puede indicar y hacer entender lo que nos pasa y por qué nos pasa, sin descartar que en el futuro pudiera existir una tercera oración que sea la combinación perfecta de las dos anteriores y que pudiera decir algo así como: “tú eres mía y yo soy tuyo mientras ambos decidamos que sea así: Cuando tú lo decidas te entrego tu vida y con ella se irá un pedazo de la mía; cuando yo lo decida me entregas la mía y con ella   me traeré únicamente lo mejor de lo vivido contigo. Al final, de haber final, ambos estaremos agradecidos por todo lo vivido. Yo te seguiré amando a pesar que no estés conmigo y sin importarme lo que tú decidas hacer con el amor que una vez te entregué.”

sábado, 25 de febrero de 2017

Mi encuentro con el portugués

Y uno que otro desencuentro!

El venezolano común jura que habla portugués, mucho más aún si es caraqueño. En cualquier conversación es común escuchar  algún giro idiomático de los lusitanos. Ellos (nosotros) creen que al sufijar alguna palabra del español con la terminación eiro, iño (inho) ya están sobrados hablando portugués. Por eso es común escuchar en algún abasto o panadería llamar la atención del dependiente con un “Meira, panadeiro, dame un cafesiño”. Como el portuguès le despacha lo que pidió, el criollo cree que se la está devorando con ese idioma.

Como caraqueño reencauchado que soy, no me salvé de esa realidad, afectado por haber pasado la adolescencia en un sector del centro de Caracas que estaba repleto de portugueses, pero también de españoles en todas sus denominaciones y de italianos; todos venidos al país escapando de las guerras que en Europa eran muy comunes hasta no hace mucho.

Lo cierto del caso es que no escapé a la influencia de los lusitanos y, en ese sentido, yo también andaba por la vida hablando portugués; al igual que los portugueses de los programas cómicos de televisión, esos que hasta cuñas hacen, en el entendido, también, que están hablando portugués perfectamente, hasta con el acento, chico!

Con esa suficiencia en el idioma he ido varias veces a Brasil, a La Línea, o sea, y allí me he hecho entender perfectamente por los brasileños. Allá me han comprendido sin dudas cada vez que he requerido de “caipirinha, un champuciño, un pantalonciño, una cerveciña, y hasta rebajiñas” les he pedido, solo que con esta última palabra los tipos dejan de comprender, soltando de inmediato un “Eu nao entendo nao”. Sí, porque los carajos cuando niegan algo, lo ratifican inmediatamente “não entendo não”. Doble  negación. En castellano, luego lo supe, es como una especie de “no entiendo un coño”.

Así que por cosas del destino, hará unos tres meses que mi mujer, experta en conseguirme ocupaciones, me inscribió en un Curso de Portugués Básico, lo que despertó en mi cierta molestia; primero, porque … por qué ella me va a estar buscando nuevas ocupaciones inconsultamente y segundo y tal vez lo principal, por qué se presenta con un curso  de un nivel básico, para mi que he hecho del Portugués mi segunda lengua desde hace más de 40 años. Qué falta de respeto es esa?

Total que, no obstante la molestia, accedí a asistir al curso, más por curiosidad de lo que me podrían enseñar si ya todo lo sabía, que por el propio interés de sistematizar el aprendizaje de la lengua.

Así las cosas me presenté en mi aula de clases el día y fecha de mi inscripción, ya que venía retardado. La profesora muy dignamente se presentó y me hizo las primeras indagaciones acerca de mis competencias en el idioma. Enseguida comprendió que yo representaba una seria amenaza para sus aspiraciones de seguir facilitando el curso; no obstante me invitó a llenar una planilla como parte de la formalidad del curso. Ella, con la planilla en sus manos, me iba haciendo las preguntas:

-Nome!
-Nome?
-Sí. Qual é o seu nome?
-Esa palabra no me la aprendí, justifiqué.
-Le pregunto por su nombre, caballero!
-Ah ok. Yo me llamo Héctor.
-Heitor. En esta aula y a partir de este momento usted se llama Heitor.
-Ok. Obrigada.
-Sobrenome!
- Que le diga mi sobre nombre? Apenas conociéndonos y usted pretende que le diga mi apodo? No, lo siento. Eso es sólo para mis amigos!
- Faz favor! senhor Heitor, le estoy preguntando por su apellido, me respondió la profe conteniendo la risa.
-Ah ok, me hubiera preguntado por mi apelido!
-No, seu Heitor, porque si le pregunto por su apelido, entonces sí le estaría preguntando por su apodo!
Qué buena vaina! Ya la cosa no me estaba gustando mucho, ya que se me estaban viendo las costuras del  portugués que me enseñó Arlindo Gouveia en el abasto del edificio Mapal.
- Ok, mi sobrenome es Acosta.
-Endereço!
-Bueno, a mi me gusta mucho la vinagreta al ajillo, respondí ahora sí lleno de la seguridad que causa la sabiduría.
-kkkkkkkk kkkkkk señor Heitor, se trata de su dirección, no de su aderezo favorito.
Rodé, rodé feo, comenzaba a pensar con preocupación y ya con un sudorcito frío que me corría por la espalda.

Una vez dada mi dirección, la profesora, quien por razones obvias, ya lucía más relajada que al principio, me invitó a hacer una pequeña traducción, solo para demostrarse que debía colocarme en el curso que está antes del Básico, pensaba yo.

-Aquí va la oración,  seu Heitor:
“Lucy bate-papo com Vadinho enquanto desfrutam extasiados de tira-gostos”

Esta señora se está poniendo erótica, fue la impresión que me dio. Cómo me va a poner a traducir un párrafo tan íntimo, porque donde un venezolano ve la palabra papo con el verbo tirar, más el adjetivo extasiados allí tiene que haber gozadeira.

-Qué pena con usted, ciudadana profesora, pero ese párrafo es demasiado íntimo para que así, sin ninguna confianza, entremos en esos terrenos!

-Aún así, senhor Heitor, lo invito a sobre ponerse a la pena e intente hacer la traducción. Se trata de cuestiones meramente académicas, acotó la profe con una sonrisa a lo Mona Lisa.

-Bueno, que conste que es porque usted insiste. Allí lo que dice es que Lucy le está meneando aquello a Vadinho y que ambos se sienten a gusto y extasiados haciendo el amor. Está bien?

-kkkkkkkkk kkkkkkk kkkkk no, seu Heitor, kkkkk kkkk, allí no dice eso, dijo la profesora ahora sí destornillándose de las risas.

-Allí dice literalmente “Lucy conversa con Vadinho mientras extasiados disfrutan de unos bocadillos”.

Luego de esta espantosa experiencia (lo que es espantoso para mí, para los portugueses es maravilloso) entiendo lo que muchos portu-parlantes resumen en la expresión “mucha gente cree que el portugués es pollito deshuesado”, ya que con solo una pocas preguntas básicas, la profesora pasó la escoba conmigo (para los portugueses escoba es igual a vassoura). Y no dejan de tener razón, ya que como una basura (aunque basura para ellos es lixo) se siente uno luego de semejante paliza, independientemente que para ellos paliza equivale a una sova.

Así que en lo sucesivo habrá que tener más aprecio por ese idioma, no le vaya a pasar como a un amigo  quien se hizo novio de una brasilera, la que en una oportunidad, después de pasar una semana sin verlo, le expresó telefónicamente  “a minha  cabeça  doe de tanta pinga”. Bueno, mal traducido era para alarmarse, pero lo que la chica intentaba decirle era que le dolía la cabeza de tanto aguardiente.

De ahora en adelante voy a tener más atención y respeto por el idioma portugués, evitando hacer el ridículo ante los conocedores de la “lengua de Camões”. Por cierto, esa tilde sinuosa (~) que se observa encima de la õ en Camões, se conoce con el nombre de virgulilla, (en ningún caso se debe  confundir con nuestra  verguilla), y se usa  para nasalizar las vocales; así que si usted quiere hablar bien, comience por conseguirse una pinza de ropa y apriete  bien esa nariz al momento de pronunciarla… o sea.