martes, 24 de septiembre de 2019

El País de Comiquita ……en GRAGEAS




Gragea 1:
 Comisión de la verdad

Andrés Eloy Blanco, nuestro eterno poeta, decía por allá por la primera mitad del  S. XX,  que en Venezuela cuando querían que algo no funcionara entonces nombraban una Comisión para tal o cual asunto. Esa sigue siendo una  verdad inveterada  aún hoy en esta primera parte del XXI, sólo que las nuevas comisiones tienen nombres, apellidos y también complemento.

Por ejemplo de un tiempo a esta parte se nos ha dado por crear con bombos y platillos las ahora llamadas COMISIONES DE LA VERDAD y cuyos complementos circunstanciales de propósitos pueden ser:

Ø  para reparar las víctimas de la guerra económica
Ø  para reparar las víctimas del caracazo
Ø  para reparar las víctimas del puntofijismo
Ø  para investigar la presencia en Venezuela de Bladimiro Montesinos

Si el poeta Andrés Eloy estuviera vivo se diera cuenta que la eficiencia de estas comisiones sigue siendo la misma a las que él se refería en los años 50s del siglo pasado, aunque las contemporáneamente formadas vengan con ciertas muletillas que hacen creer que esta vez sí.
Entonces una Comisión tiene que prometer que:
Ø  se hará una exhaustiva investigación
También debe prometer un alcance, del tipo:
Ø  llegaremos hasta las últimas consecuencias
Debe enunciar un propósito NO discriminatorio:
Ø  llegaremos hasta el final caiga quien caiga
 Por último debe poseer una arenga que promueva el optimismo:
Ø  esta vez vamos con todo

Podemos estar tranquilos entonces cuando veamos una Comisión con esas características, porque sabremos que su destino será el mismo que han tenido en la historia política contemporánea las famosas listas: la lista de Piñerúa, la lista de Pablo Medina, la lista de Fogade, la lista de los tarjetahabientes, es decir …. la nada!

Gragea 2: ¿Gobierno en desacato?

Ahora resulta que cuando creíamos que lo teníamos todo claro respecto a quién específicamente es que estaba en desacato en Venezuela, surge una nueva Comisión de la Verdad ahora trocada en Mesa de Diálogo, la que en las primeras de sus decisiones ordena a la Asamblea Nacional salir del desacato. El caso resulta tremendamente extraño cuando a quien ordena reincorporarse a la AN es a la fracción del gobierno, la que acepta hacerlo INMEDIATAMENTE. Así concebido pareciera que el gobierno al incorporar a su fracción a la AN le está dando a ésta una ayudaíta a salir del desacato.

Pero no fue esa la única orden que el gobierno aceptó reparar INMEDIATAMENTE a cambio de … no sabemos qué cosa, ya que la Mesa de Diálogo también ordenó como gesto de buena voluntad, que el gobierno pusiera en libertad al diputado Edgar Zambrano, quien de flux y corbata se presentara a las 6 de la mañana en un sitio en el que se escenificaba un golpe de estado con armas de todos los calibres, incluyendo un guacal de cambures. Al propio tiempo el gobierno se comprometió a revisar las causas de 60 sediciosos que, a decir de Timoteo, se trata de jóvenes con algún tipo de problemas de conducta …..nada del otro mundo.

Lo cierto de este caso es que al ver al gobierno tan diligente en el cumplimiento de las exigencias de la Mesa de Diálogo, nos queda la duda de si verdad es el gobierno quien ha estado en desacato todo este tiempo!

Gragea 3: La Uribización de la justicia venezolana
La justicia venezolana, en algunas cosas, parece seguir los pasos de su par colombiana, verbigracia en lo que se refiere a la aplicación de la ley en el plano político o a los políticos.
El venezolano común, ese que vive intensamente el debate político, se la pasa jalándose los pelos cada vez que ve que la justicia es cada vez más ciega, sorda y muda con respecto a ciertos personajes, que por más leyes que infrinjan, el largo brazo de la justicia  no logra alcanzarlos.

En el país de ahí al lado, el ex presidente Uribe es el presunto indiciado más famoso que ha habido sobre la tierra. En todas las causas que tienen que ver con narcotráfico (Más Buscado #82 en la lista de la DEA), con paramilitarismo, con asesinatos, con falsos positivos y fosas comunes, Uribe es el presunto indiciado favorito de la justicia colombiana. En un ataque auto compasivo el mismo presunto indiciado se queja de que en Colombia todo el mundo puede robar….. menos él. Es decir, a él solo se le nota, como decía El Cazador Novato!

Todo su entorno político ha caído preso por causas relacionadas con actividades ílicitas en las que el propio Uribe ha sido señalado. Sus ministros, sus diputados, sus senadores, sus novias, sus amigos, sus choferes, sus asistentes,  sus vecinos, etc., han sido capturados y acusados de terrorismo, narcotráfico, narco lavado, robo, espionaje telefónico. Sin embargo, por muy cerca que le caigan los tiros a Uribe un manto protector siempre se interpone para que éste salga sin un rasguño.


De vuelta a Venezuela, pareciera que la justicia venezolana ha hecho un calco de su par colombiana, cuando observamos cada día con mayor perplejidad la total impunidad en la que se mueve el diputado Guaidón ante los ojos de todos los venezolanos, violando leyes, estatutos internacionales, códigos de ética, etc., sin que una brisa del viento despeine su cabellera. Dicen que si usted lanza al aire el Código Penal o el de Justicia Militar, en la página que caiga, allí hay una causal para juzgarlo. Mientras tanto su entorno, al igual que en el caso de Uribe, ha comenzado a ser encanado por ser cómplices necesarios de los agravios causados por el auto proclamado. En lo que pareciera una suerte de mantra poderoso, la justicia le pasa por el lado y ni lo mira.

De modo que ya muchos hablan de la uribización de la justicia venezolana como consecuencia directa de la comunidad de características que comparte el ex-presidente colombiano con el diputado venezolano y entre las que destaca el decidido apoyo que a ambos les ha brindado el gobierno norteamericano, en su propósito de tener en estos países a personas de confianza que les haga el trabajo sucio.

domingo, 15 de septiembre de 2019

El Jonrón en el centro de la polémica


 Nacido, criado y desarrollado en la Meca del Consumo, había tardado mucho las Grandes Ligas en ponerse a tono con las exigencias de un mercado ávido de emociones extremas como lo es, en el campo del béisbol, el jonrón o home run.

Reservado antiguamente a hombres de gran corpulencia, auténticos popeyes del deporte, el Jonrón se ha hecho cada vez más popular y accesible entre jugadores de estatura promedio y  menos. Salido de los bates de gigantones como   Boog Powell, Roberto Clemente, Willie Stargell, Dave Winfield, Reggie Jackson, Andrés Galarraga, Barry Bonds, etc., el jonrón se ha popularizado también entre jugadores que entraron coleados a las Grandes Ligas porque no cumplían con la reglamentación de estatura mínima permitida.

De allí que podamos ver que en esta temporada de 2019 y faltando 3 semanas para su culminación, ha sido superada la marca histórica de más jonrones en una estación, al batearse el jonrón 6.106, dejando atrás la marca registrada en 2017.  Sin embargo desde 2016 se han bateado cada vez más jonrones en la Gran Carpa, sin desconocer que esta epidemia jonronera comenzó con el nuevo milenio, cuando en el año 2000 se batearon 5.693 batazos de vuelta completa, lo cual también estuvo asociado al consumo de esteroides, lo que hizo de muchos peloteros verdaderos  Hombres de Vitrubio.

 La gente pudiera preguntarse, con razones,  qué es lo que ha estado pasando, ya que si los peloteros son básicamente los mismos en términos anatómicos, incluso inferiores, mientras los estadios de pelota son cada vez más grandes, tanto por el aforo como por las dimensiones internas del pentágono, cómo es que se ha incrementado la cantidad de tablazos dantescos.

 Bueno, las razones se han centrado en que siendo el Jonrón la gran atracción del juego, el que lleva aficionados a los parques de beisbol, el que paga la entrada pues, análogo a lo que en boxeo sería el nockout, los dueños de equipo  se dejaron de vainas y le hicieron una pequeña trampa al mercado al incorporar una pelota que viaja con más rapidez al ser chocada por el bate, todo esto para corregir las distorsiones del mercado que estaba llevando cada vez menos fanáticos a los estadios. Crearon, entonces, lo que en estos tiempos se conoce como la pelota salidora o “bolas que al ser bateadas muestran una aerodinámica fuera de lo normal cuando están en el aire, haciéndolas volar mucho  más de lo que una pelota reglamentaria se supone que lo haría”. En otras palabras se trata de una pelota trucada. (Estudio realizado por el portal Baseball Prospectus).

Por eso usted ve  que un alfeñique como nuestro peloterazo José Altuve,  quien apenas ronda  1.68 metros de estatura, ahorita mismo está cercano a los 30 bambinazos, aun con el hándicap de haber perdido 1 mes de temporada por lesiones y a la espera de 18 partidos por jugar. Y se da el lujo de batear cuadrangulares que viajan más allá de los 420 pies, privilegio que antes estaba reservado solo a mastodontes de 2 metros de estatura y 120 kilos de peso.

Juan Vené, eterno narrador y comentarista de beisbol, nos dice que “está comprobado científicamente que la pelota de las Grandes Ligas en este 2019 es mucho más salidora que la de años anteriores”, con todo que en años anteriores ya venía siendo puyada. Como muestra dice que mientras en 2017 el 28% de los lanzamientos recibieron batazos  contundentes, en este 2019 la cifra de batazos contundentes se elevó al 46.2%. No más preguntas,  señoría!
Si algo podemos concluir de todo este cuento es que el modelo Consumista, lejos de añadir algo de moral a sus ejecutorias, utiliza cualquier subterfugio con tal de mantener el equilibrio del mercado que, como todos sabemos, siempre favorecerá a los dueños del business; aunque, dicen algunos que  será siempre mejor hacer este tipo de fraude que hacen los mandamás de equipos de las Grandes Ligas, que sacrificar pollos bebés para no tener que bajar el precio de la solicitada ave, como hacen en un lugar de La Mancha para corregir  las distorsiones del mercado… o sea.
Último out. Se acabó el juego!

El País de Comiquita es una creación de Héctor Acosta Martínez

jueves, 12 de septiembre de 2019

Monólogo del Huevo


“Una de mis características resaltantes, creo yo, ha sido la discreción. Nadie me podría acusar de lo contrario, a pesar de tener suficientes méritos para alardear. Sin embargo he optado por este bajo perfil, tal vez facilitado por tener una vida completamente vivida en el interior. Tal vez sea por esto que mis grandes hazañas han pasado desapercibidas, a no ser que venga alguna persona muy agradecida y hasta sorprendida y suelte la sopa, como dicen hoy en día de la gente que le gusta darle a la lengua y que aunque ésta, la lengua, sea una de mis  aliadas, no le llega ni cerca a los logros que yo he tenido y que seguiré teniendo mientras la sociedad continúe siendo heterogámica.

Sin embargo esa propensión a la discreción está a punto de llegar a su fin, dado los constantes ataques a los que he estado sometido últimamente. Así que ya es hora de ir  llamando las cosas por su nombre.

En primer lugar yo, casi  en solitario, soy el responsable del desarrollo de la humanidad. Yo soy el gran proveedor de satisfacciones. Nadie como yo para ser buscado a la hora de las chiquitas y también de los chiquitos. A mi me relacionan con expresiones terminales de satisfacción. Yo he estado presente en papel protagónico en todos los “oh my god” que se pronuncian en los lechos conyugales. No ha habido ningún “yeah, yeah, yeah” en el que yo no haya estado presente. Como tampoco he faltado a cada “ay que me muero” de media noche en la hamaca.

Ah pero esos méritos no se reconocen, tal vez sea por mi expresión tristona de cuando no soy  requerido. Quizás mi expresión corporal coadyuve en esto, ya que cuando estoy fuera de la acción de mi trabajo natural, estoy generalmente viendo para abajo, recostado de dos almohadones que me han de  soportar.

A veces también pienso que porque al llegar al cénit  estallo en llanto  inundando el ambiente con mis espesas y blancas lágrimas y por la somnolencia posterior que provoca mi total recogimiento, pudiera esto ser visto como un signo de debilidad de mi parte.
Ah pero es muy injusto ser juzgado en mi tiempo de descanso, porque cada quien hace lo que le venga en gana en sus horas de relax.

Por qué no dicen lo mismo cuando estoy cumpliendo con mis incansables guardias? En ellas tengo que permanecer firme. Fuerte como un roble, templado como el acero y con la paciencia y sabiduría del santo Job para no finalizar el trabajo antes que las demás ….. ahh porque el mío es el único trabajo en el que si finalizas de primero es porque el trabajo quedó mal hecho, así que tienes que desarrollar suficiente  intuición para terminar la faena después que otras hayan finalizado la suya.

Con todo que el trabajo pareciera rutinario siempre tienes que estar innovando porque no es solamente estar firme ahí a la derecha, a la izquierda, arriba, pa´ bajo, pal centro, pa´ dentro y entrando y saliendo constantemente, no. Es que tienes que estar pendiente de cada detalle, porque en este trabajo la satisfacción del cliente debe estar garantizada, tantas veces como se requiera del servicio, porque si no hay satisfacción tienes que hacer nuevamente el trabajo tantas veces dure la insatisfacción.

Claro, un trabajo repetidamente mal realizado es causal inequívoca de despido; aunque si has logrado escalar en lealtades es probable que no seas despedido, sino que tengas que compartir responsabilidades con otro u otros operarios. Pero esto, definitivamente, da muy mal curriculum, tanto que a veces es preferible ser sustituido a pasar la pena de ser señalado en la calle como impotente, perdón, incompetente, porque es que así como a los buenos se les conoce por las referencias dadas por clientes, pues a los malos también se les conoce por lo mismo.

Ahora bien, en segundo término, en esta profesión abunda el mal agradecido, siendo no pocos los que andan por ahí utilizando mi nombre para mal ponerme ante la sociedad, de manera que esos pocos actos fallidos que he tenido, los ha aprovechado el enemigo para denostar de mi condición y hacer juicios que me perjudican.

De esta manera han intentado enlodar mi reputación a través de epítetos peyorativos alusivos a mi nombre.
En este sentido recae sobre algunos el término de “huevón”para referirse a alguien que se deja engatusar con cualquiera y no porque sea demasiado grande que es la condición deseada por nosotros los Huevos. Es más dicen que eso les pasa por andar “ahuevoniados” que es un estado de presente continuo que continuamente padecen los susodichos “huevones”.

Ya por último el enfrentamiento es de frente, dado que están obligando a la gente a no hacer uso de nuestros servicios hasta por 15 días continuos, argumentando que nos estamos dando mucha bomba, que nos estamos cotizando muy caro, que el alto precio que valemos no está en correspondencia con el servicio que prestamos, que mientras tanto podemos ser sustituidos –vaya usted a saber por quiénes- mientras dure la crisis y que si no nos usan en estos 15 días pronto seremos unosHuevos Podridos que solo podrán ser útiles para ser lanzados en manifestaciones. Es decir todo un #BoicotALosHuevos.

A nosotros no nos queda más remedio que comenzar una huelga al finalizar el período de los 15 días, para agudizar la situación y hacernos respetar definitivamente. Así que lo primero que vamos a hacer es una huelga de brazo caído, muy a riesgo que después nos llamen “huevos caídos”.

Finalmente vamos a congelarnos por un corto tiempo, a fin de ver si es más conveniente para todas pagar un buen precio por un Huevo Duro o solo poder contar con alguien a quien llamen  “huevo frío”…. o sea”.

El País de Comiquita es una creación de
Héctor AcostaMartínez

sábado, 10 de agosto de 2019

La lavadora de Corina


Cuando vivíamos en Maturín teníamos una lavadora que era una lavativa y que aunque era muy eficiente, al momento de exprimir botaba la segunda, la tercera y hasta la cuarta.

La lavadora se movía tanto, cuando comenzaba a exprimir, que mi mamá se veía obligada a llamarnos a Mencho y a mi, según estuviéramos en la casa, para tratar de contenerla a punta de fuerza bruta.

Porque cuando no estábamos presente ninguno de los dos, mi pobre vieja tenía que cerrar todas las puertas de la casa para impedir que la bicha esa terminara exprimiendo las sábanas arriba de cualquier cama.

Mi hermano José, quien siempre fue tan curioso y habilidoso, una vez se inventó unas cadenas con las que amarró a la condenada a una mata de pomalaca que había en el patio. Eso la contuvo por algún tiempo. Lo malo era que cada vez que exprimía quien terminaba exprimido era el pobre árbol y el piso teñido de rojo, ya que en él no quedaba una sola fruta viva, tampoco flores, pistilos ni hojas. Al final la monstruosa máquina terminó rompiendo amarras y conquistó nuevamente su libertad.

Hubo una vez que llegué temprano del Pedagógico, mi glorioso Pedagógico de Maturín,  y al abrir la puerta escuché a Petra Corina, mi mamá, gritarle al alguien “párate, coño e´tu madre, párate”. De esa manera tan personal como mi mamá gritaba, imaginé  que se trataba de un ladrón que había entrado por la casa de atrás. Pero no, era la vieja que corría detrás del aparato tratando de detenerla con gritos que sólo los humanos serían capaces de entenderlos.

Ahh pero en otra oportunidad en la que, lamentablemente, mi vieja se encontraba sola, la posesa máquina sí que le hizo caso, ya que al recibir la orden “párate, coño e´tu madre, párate” la lavadora pegó un frenazo y no solamente se frenó, sino que también pareció haber encrochado y aplicado el retro. Entonces era mi pobre vieja la que gritaba “Morocho”, “Mamerto”, “Pipeta”, “Vicente”, implorando la presencia urgente de alguno de los muchachos del barrio que siempre andaban cerca de la casa.
Ya una vez graduado me fui a Guayana a trabajar, haciéndose cada vez más espaciada mi presencia por aquellos lados; sin embargo la situación con la lavadora continuaba invariablemente siendo la misma.

Así, una vez en la que me perdí por varias semanas sin ir a visitar a la vieja, al regresar fui inmediatamente a saludar a la fulana lavadora, encontrando vacío el lugar oficial en el que pernoctaba. Contento, pensando que, al fin, había sido llevada a reparar, le pregunté a Mencho, mi hermano, qué había pasado. Entonces, Mencho, poniendo cara de una infinita tristeza, me respondió:

-         Hermano, hace dos semanas tuvimos un descuido: alguien dejó la puerta de la calle abierta.
-         Coño, y se la robaron? Pregunté sin contener mi asombro!
-         No, hermano, algo peor: la lavadora se salió para la calle y la mató un carro!

En realidad hoy no recuerdo cuál habrá sido el destino final de la atlética máquina, lo que sí sé es que dondequiera que hubo estado debió estar descansando en paz, así como mi vieja que, aunque aún no era la hora del descanso eterno, seguro estoy que debió preferir lavar a mano que continuar en la estresante labor de lavar en la agobiante lavadora maturinesa.

Esta historia no estaría completa si no la hiciera acompañar por un video https://www.youtube.com/watch?v=McqePH7qiV8 que me acaba de pasar mi hermana Nieves, que describe sin palabras, pero vívidamente, lo que pasamos en aquellos años, bueno y para que sepan que este cuentico bueno que les he conta´o no son puras invenciones pa´convelsá, osea.

sábado, 1 de junio de 2019

El marico en el habla del venezolano



En algunos países llamar a alguien marico constituye una ofensa del tamaño  de una demanda por daños y perjuicios (y también de prejuicios) por la exhibición de una conducta homofóbica, la cual podría dar lugar a unos cuantos meses de presidio, previa reparación crematística de los agraviados, así como tomar un curso de Control de la (Homo)fobia y una centena de horas de servicio comunitario.

Eso pasa en cualquier parte del planeta. Por ejemplo al bocazas  Oswaldo Guillén un periodista americano lo demandó por llamarlo marico. Eso fue un problema tan grande que hasta el Comisionado de Beisbol de las Grandes Ligas, que es como decir un 2do Presidente de EEUU, tuvo que intervenir para limar las asperezas que tiene Guillén en la cuenca de la boca.

Sin embargo, en Venezuela es muy común escuchar a la gente usando el vocablo en cualquier conversación; de hecho uno de los sustantivos comunes más utilizados en la jerga callejera es el mentado marico. “Mira, marico,  vas a estar en tu casa más tarde”? Aquí es usado como un dativo, viniendo a sustituir el nombre de la persona con quien se habla.

Pero también lo escuchamos en afirmaciones como “Tú sí eres marico”, en donde adquiere mayor compromiso ya que se trata de un adjetivo calificativo, el cual describe una cualidad del individuo.

En el habla juvenil es inusitadamente frecuente el empleo del marico para casi cualquier cosa, de hecho en una reunión de 10 amigos, todos, absolutamente todos, son maricos. Allí usted no encuentra un nombre propio, como Pedro, Juan, Miguel, Leonardo, Juan Carlos o Randy.  “Mira, marico. No, marico. Escúchame, marico. Marico, si tú no estabas ahí”. Es más, últimamente los muchachos en vez de llamarse José Luis, o Héctor José o Jorge Alejandro, se llaman es “marico guevón, es más, arico ueón”

Y saben una cosa? Hasta ahora no he visto a nadie bravo porque lo llamaron marico. No he visto a nadie interrumpir una de esas conversaciones tan interesante de los jóvenes de hoy en día para decir “a mí no me llames marico”. Cuando mucho se puede presentar un  jodedor que diga “un momento, ten la bondad y respeta: “señor marico”.
Lo que pasa es que el marico venezolano  -es más en la mayoría de los casos  no es marico, sino marisco, como los productos del mar, pues- no atañe a una condición sexual, no. No se trata de llamar a alguien afeminado, u homosexual, mucho menos gay.

Podríamos decir, entonces, que el marico venezolano es totalmente asexuado. Este marico del habla del venezolano es más bien un sinónimo de gafo, estúpido, bobo, tonto, menso, torpe. Si te dejaste atracar por un niño de 6 años, no faltará el que te reprenda “pero como  hay que ver que tú eres bien marico”. Pero también se presenta el caso del que se quiere pasar de vivo y al ser descubierto le dicen “no seas tú tan marico, a mi no me vas a joder”

Mis hermanos mayores se inventaron una explicación para aquellos que se ofendían y en consecuencia reclamaban cuando ellos (mis hermanos) les decían “no seas marico, vale”. Entonces ellos les decían “pero por qué te ofendes, si lo que te estoy dando es un consejo? Lo que te estoy diciendo es que no te vayas a meter a marico; no que ya lo seas”. Con esta explicación si no los convencían, al menos los mareaban y les quitaban las ganas de seguir mariqueando, perdón quise decir, reclamando!

El que no entendía los reclamos del periodista gringo era Ozzi Guillén, ya que proviniendo él de un país en el que marico es un sustantivo común para todos los venezolanos, le resultaba impensable que alguien pudiera  tomarse tan a pecho que le dijeran marico. El propio Guillén les decía que él era oriundo (no gerundio, filósofa de Vista al Sol) de un país en el que llamaban marico hasta al Presidente de la República y éste no se ponía bravo por eso. No obstante, esto no le bastó para evadirse del corto brazo de la justicia americana, que lo condenó al arrepentimiento público y a cadena perpetua de chalequeo.

Sin embargo,  con toda y su filosofía, Guillén se metería en nuevos y muy serios problemas  como  manager en los predios de Florida (EEUU), cuando al  referirse a Fidel Castro lo hiciera con su famoso I love this guy, lo cual motivó que fuera despedido de su cargo, lo que sería aprovechado por muchos venezolanos para decirle “eso te pasa pa´que no seas marico”, o sea …

Y último out, se acabó tu juego, Oswaldo!