viernes, 22 de junio de 2018

FUCK: una palabrota muy "copular"


Es sin duda la palabra más grosera de la lengua inglesa. Según la cultura popular proviene de la antigua Inglaterra. La Edad Media era un periodo de represión sexual en el que la Iglesia tenía gran influencia.


El sexo no estaba permitido como disfrute, sino solo para concebir. Cuando un matrimonio deseaba concebir un hijo, debían solicitar permiso a las autoridades. Si este permiso era concedido, se les entregaba una placa en la que ponía “Fornication Under Consent of the King”, es decir “Fornicación bajo consentimiento del Rey”, de ahí FUCK.
Además, también cuenta la historia que el Rey Enrique VIII legalizó la prostitución para recaudar impuestos y en la puerta de los prostíbulos también figuraba la placa “Fornication Under Consent of the King”. 
Otra versión afirma que FUCK proviene de “Forced Unnatural Carnal Knowledge”, “Conocimiento carnal degenerado y forzado”, palabras que habitaban en un letrero que debían llevar los convictos de violación sexual. http://www.nosabesnada.com/otras-curiosidades/59151/cual-es-el-origen-de-la-palabra-fuck/

La descripción vulgar en inglés del acto de copulación, "fuck", generalmente censurada en los medios de comunicación, aparece cada vez más en la conversación coloquial de las nuevas generaciones.
Pero un historiador encontró el uso más antiguo hallado hasta ahora, registrado hace más de 700 años en un documento judicial.
Paul Booth, investigador de la Universidad de Keele, Inglaterra, se topó con la palabrota cuando escudriñaba unos pergaminos legales que datan del 8 de diciembre de 1310. 

Actualmente, la palabra "fuck" tiene una connotación estrictamente sexual en inglés. Parecida al improperio mexicano "chingar" o al "follar" de los españoles que, igualmente, es maleable y puede adaptarse de varias formas.
Puede describir tanto el acto de copulación como ser usada como insulto, maldición, admiración, calificativo peyorativo o superlativo según la intención del interlocutor.
La curiosa palabra aparece tres veces en Hay varias teorías de cómo entró la palabra en el léxico inglés, la más tradicional siendo la traducción del alemán "fulcher" que traducía "soldado".

Sin embargo, la primera instancia de la palabra siendo utilizada claramente en su presente sentido contemporáneo, el de connotación sexual, fue escrita por el secretario de un juzgado del condado de Chester, en 1310, en el caso contra un reo que intentó, infructuosamente, de copular con una mujer.
El secretario identificó al acusado como Roger Fuckebythenavel, algo así como Roger Chingaporelombligo.
La interpretación del historiador es que Roger era un poco tonto y trató varias veces de copular, pero su inexperiencia lo hacía apuntar hacia el ombligo.
De acuerdo a Booth, parece que la denuncia la pudo haber hecho la mujer que fue objeto del fallido intento de copulación, en lo que podría también ser el primer ejemplo de "porno venganza".
El caso suena como una novia rechazada que acude a las instancias legales para denunciar la ineptitud sexual de Roger de tal manera que el secretario le impone el alias de "Chingaporelombligo".
Según los documentos de los Archivos Nacionales de Reino Unido, Roger Fuckebythenavele compareció en tres ocasiones ante el juzgado y cada vez fue registrado en la minuta con el mismo nombre, con ligeros cambios de ortografía.
El fallo contra el acusado fue de destierro y el mundo nunca supo más de Roger.
Sin embargo, su sobrenombre sigue siendo usado en prácticamente en todos los ámbitos sociales donde se habla inglés. 

Ladies and gentlemen, it´s time to



martes, 19 de junio de 2018

El Megalómano: un peligroso depredador social!



“Niyazof, que había crecido huérfano en un orfanato soviético, estaba obsesionado con darle una         “identidad” a su pueblo, que según él era inexistente tras tantos años de dominio soviético. En primera instancia reflejaría su función mesiánica adoptando el nombre de Turkmenbashi  –Padre  de los turcomanos -. Tanto le gustó su nuevo nombre que, prácticamente, renombró todas las ciudades, incluída la más grande del país, como Turkenbashi”.

El dictador más megalómano del mundo

En los últimos años y muy especialmente en los últimos tres  la esfera pública mundial ha estado copada por algunos personajes de características avasalladoras  y que con un actuar muchas veces dicotómico, pero que sin embargo, dado el poder que tienen en sus manos, mantienen a la humanidad atenta a sus ejecutorias.

Aquello que muchos años atrás era definido como pedantería o más contemporáneamente como echonería, hoy lo vemos representado por individuos incómodos de los cuales se puede esperar cualquier respuesta, respuesta ésta que siempre estará bajo la égida de sus propios razonamientos.
Lo mismo lo vemos en políticos que en grandes hombres de negocios o en hombres de grandes negocios, también los encontramos en artistas y en individuos que tienen hasta una discreta actuación pública, sin dejar de ser afectados personas comunes y corrientes, pero siempre con las mismas comunes características: aires de grandeza, complejo de superioridad, desmedido culto a la personalidad, auto endiosamiento, etc.
Cuando uno hurga en la literatura en busca de explicaciones acerca de esta distorsión de la personalidad se encuentra con  que el término Megalomanía les queda muy bien, ya que engloba lo que en suma es la marca de fábrica de estos personajes, por lo que en las siguientes líneas intentaremos definir y hacer un poco de fenomenología de quienes padecen de este trastorno. 

Para un observador descuidado la Megalomanía pudiera confundirse con otros términos homófonos o de la misma familia sónica, pero que, indudablemente, no poseen ni siquiera rasgos comunes entre ellos. entonces lo primero a destacar es lo que no es Megalomanía.

Megalomanía no es Melomanía, ya que Melomanía es el fanatismo, afición,  gusto o pasión por la música o por algún género de la música. Se pudiera hacer una interpretación libre de academicismos y definirla como una “manía por la melodía”. Es necesario destacar que de todas las manías conocidas, como la cleptomanía, la mitomanía o la megalomanía, la Melomanía no daña a nadie y, por el contrario, quien la padece es portador de un mensaje de alegría y felicidad. Con esto, entonces, ya sabemos que la Megalomanía no es ninguna de las tres que hemos mencionado.

Entonces, ¿qué es la Megalomanía?

La Megalomanía es considerada como un trastorno de la personalidad que consiste en la adquisición de delirios de grandeza, de hecho es considerada como un grave trastorno que padece hasta un 3% de la población mundial, que aunque pareciera poco, la abrasiva manera como se presenta en las personas se convierte en un problema de salud bastante nocivo para quienes están cerca de los individuos infectados por este virus, no así por su portador, el Megalómano, quien al no estar consciente del trastorno y aún estando  en muchos casos, hace daño en su actuación ególatra y por tanto egoísta.

La palabra megalomanía deriva de dos raíces griegas que son ‘mega’ (grande) y ‘manía’ (obsesión). En este sentido podemos decir que este término se define como la obsesión por lo grande.
La megalomanía es un estado psicopatológico caracterizado por delirios de grandeza, poder, riqueza u omnipotencia. A menudo el término se asocia a una obsesión compulsiva por tener el control.
Dentro de este concepto por un lado pueden darse casos de quienes tienen rasgos o trastornos de personalidad megalomaníaca producidos por un exceso de narcisismo que les lleva a alterar la realidad. De otro lado, existen quienes padecen un trastorno delirante megalomaniaco, en el que el pensamiento y las ideas de grandeza y omnipotencia forman parte del sistema emocional que dirige su conducta.

Esta alteración de la conducta hace que el Megalómano construya su propia realidad en la que absolutamente todo gira a su alrededor y en la que quien tiene la razón en todos los aspectos es el enfermo de poder, como ya se ha definido.
Los delirios de grandeza son los responsables de que para el Megalómano no exista nadie que tenga historias más extraordinarias que las suyas propias. El Megalómano puede parecer atento escuchando un relato, pero lo que realmente está  es preparando su propia historia la cual hará palidecer la escuchada, por muy extraordinaria que parezca.
El Megalómano parece estar dotado por el Don de la Adivinación, así que cual mago es capaz de adivinar cualquier suceso ocurrido en el pasado (fácil predecir el pasado) y siempre buscará la confirmación en alguien que generalmente es su seguidor, quien se ve obligado a confirmar cada vez que el Megalómano le pregunte ¿Qué te dije yo? ¿Qué fue lo que yo te dije que iba a pasar? La afirmación aunque sea para quitárselo de encima, le edematiza aún más el ego al Megalómano, quien confirma en cada “tienes razón” que está ungido con el poder de los dioses.
Cual alquimista, el Megalómano es experto en casi todos los temas del saber científico y mundano, de modo que igual sabe de Astronomía que de Medicina, Política y Brujería, ayudándose muchas veces de conjuros y oraciones con tal de conseguir lo que para él es de interés capital, que son casi todas las cosas que al común de los mortales les parece indiferentes.
Para el Megalómano es importante ser reconocido donde vaya  por lo que   hacen del saludo un tema de principios. No aceptan que su presencia pase inadvertida por propios y extraños; sin embargo cuando están en público adquieren poses de pensadores profundos, estirando la mirada hasta el infinito al punto de ignorar a quienes se atraviesan en ese haz de elucubración, pero pendientes de quienes, no obstante, no acuden a saludarlo. Luego vendrán los reclamos. “Fulanito no me saludó”. “¿Qué le pasa a él conmigo?”. Dicen los expertos en estos temas que en esta situación específica se solapan el complejo de superioridad, puesto de manifiesto al aparentar ignorar a cuantos le rodean, con el de inferioridad que se expresa al sentir la necesidad de ser tomado en cuenta a través del saludo, lo que sin lugar a dudas es un indicador del uso de la Motivación Extrínseca como el combustible que direcciona su comportamiento.
En la relación de pareja el Megalómano es un depredador implacable, aunque muy rudimentario. Colma a la  presa de atenciones, rodeándola de halagos y también de alhajas si fuera necesario. Poco a poco va cerrando su red de relaciones haciendo que nada le haga falta del mundo exterior hasta conseguir el rompimiento de la red social y el aislamiento total con los viejos vínculos afectivos. Crea una burbuja cósmica impenetrable en la que se desdobla para suplir las eventuales carencias que se desprendan del encierro o secuestro, jugando al mismo tiempo los roles de hermano, padre, madre, amigo, maestro y de, por supuesto, amante.
 El Megalómano no está interesado en tener una relación; lo que él realmente desea es tener una posesión.
Cuando la presa al fin se da cuenta del asfixiante cerco al que ha estado sometida y reclama su espacio, comienza para el Megalómano un período de hostilidades en el que se ve obligado a doblegar su garbo, extendiendo perdones constantemente para, al ser perdonado, ponerse nuevamente la caparazón de galgo invencible. Este repetitivo círculo puede durar su tiempo, no obstante avizorar que el reinado del Megalómano comienza a resquebrajarse.
De los estudios realizados a individuos con esta patología se ha obtenido que, como la superioridad de la que se creen dotados invaden su consciencia, el Megalómano actúa descuidando, por sus propios desvaríos y desmesuras, su parte estratégica, por lo que se hacen absolutamente predecibles. Son como jugadores de póker que juegan con las cartas marcadas, ya que en su ensoñación anuncian a veces hasta públicamente, los pasos que darán en el futuro.
Aunque el Megalómano pudiera eventualmente gozar de un reconocido prestigio público, su capacidad para lograr empatía es absolutamente nula, por lo que lo más seguro es que íntimamente sean seres solitarios, alejados de todo aquello que implique verse exigido psico-emocionalmente en un campo que pudiera antojarse de ser altamente competitivo. De allí que teniendo ciertos ingredientes para ser triunfadores cierran cada vez más sus círculos, revistiéndose de un  halo   misterioso. Los psicólogos afirman que esto obedece a un complejo de inferioridad y a una muy depauperada autoestima.
Mario Esparza, profesor e investigador del Centro de evaluación psicológica, de la Universidad de Guadalajara afirma que los Megalómanos …
“Son personas de difícil trato, que pueden sentir que el mundo no los merece, pero también creen que son los salvadores del mundo. Puede parecer que lo que dicen no tiene sentido o lo inventaron, y en ocasiones tienen un grupo de seguidores”.
Agrega que lo extraño es que en ocasiones son personas que a pesar de que tienen mucho carisma, cambian de ánimo con gran facilidad, lo cual es más evidente cuando presentan esta enfermedad por más de cuatro años.
“Si los contradices son peligrosos, porque se enojan tanto que pueden ser agresivos y groseros, de manera que es necesario tener cuidado”.
Son factores de riesgo para desarrollar este padecimiento aquellos que han sufrido violencia intrafamiliar, incluso abuso físico o sexual. Ese tipo de conductas es una forma en la que ejercen dominio o creen tener poder. http://www.udg.mx/es/noticia/la-megalomania-es-un-grave-trastorno-de-personalidad
En cuanto al tratamiento de este trastorno los expertos parecen no tener un acuerdo, ya que algunos sugieren que pueden ser tratados a través de estrategias multidisciplinarias al combinarse la terapia psicológica con otras técnicas de control conductual. 
Para otros  lo más difícil de ese tratamiento consistiría en lograr sentar en el diván a un individuo que se cree por encima del bien y del mal, ya que esto implicaría el reconocimiento expreso de la patología destructiva que viene padeciendo y de un auto descenso del pedestal en el cual él mismo se montó. En este sector están los que afirman que la Megalomanía es una enfermedad incurable y que lo mejor que se puede hacer con ellos es dejarlos a su suerte antes que hagan un daño que pudiera resultar irreparable.
En esta línea de pensamiento se anota el Dr. Miguel Palacios Frugone, quien en sus estudios concluye en que:
“Los megalómanos constituyen un peligro para la sociedad. Son una terrible amenaza para el sistema de convivencia si manejan algún tipo de poder.
A mayor poder; mayor daño causado. Imponen por la fuerza sus ideas y someten a los que lo rodean y se dejan.
Como no hay forma de controlarlos, en algún momento también arremeterán contra los que están a su lado. Por sus ideas paranoides; los eliminará.
Para luego concluir tajantemente en que:

“La principal característica de la megalomanía es que no tiene cura.

No existe tratamiento psiquiátrico, psicológico, farmacológico, hipnótico, quirúrgico, clínico, de medicina alternativa, magia o de cualquier clase que pueda controlar y peor curar a quien tiene  este problema.

Si bien es cierto que el megalómano de alguna manera se hace daño por su padecimiento, es mucho más cierto que mayor es el daño que por su padecimiento le causa a los demás.” https://mikypalaciosfrugone.wordpress.com/2012/10/19/el-megalomano/


Así las cosas y habiendo hecho este ejercicio fenomenológico sobre la Megalomanía y el Megalómano sólo nos resta posar el interés sobre los seguidores de los individuos tocados por este trastorno, ya que ellos son principalmente los receptores, en primera instancia, de la descarga generada por el controvertido actuar de estos seres y descubrir  en toda esta sintomatología la descripción de un mal totalmente destructivo que amenaza la vida de quienes le rodean y aún de aquellos que logran a tiempo desengancharse si son percibidos por este enfermo como un peligro para su absurda sobrevivencia, al ver peligrar el quimérico propósito que persiguen: volverse dioses!









 

lunes, 4 de junio de 2018

Cuentas mal sacadas y dislexia electoral!



La historia está repleta de casos en que los políticos sacan unas cuentas e interpretan disléxicamente unos resultados electorales,  regidos por la validez de su libre razonamiento, acometiendo acciones   que los llevan a resultados totalmente inesperados … bueno, inesperados para ellos.Muchos de ellos adquieren tal transparencia de la realidad que comienzan a alucinar producto de algo que en su momento un famoso futurólogo llamó la Enfermadad Mortal de Certeza. Este sindrome termina convenciendo al político de que su razonamiento y ningún otro es el correcto, sin permitirse un sensato margen para la duda.

Basado en estas premisas hemos escogido  cuatro casos para comentar muy someramente la manera como éstos se han manifestado.

I.- El 4 de Diciembre de 1988 el candidato Carlos Andrés Pérez obtiene una importante victoria en las elecciones presidenciales, sacando una considerable ventaja sobre su más cercano competidor, el socialcristiano Eduardo Fernández, al que le sacó cerca de un millón de votos, que con aquel padrón electoral se podía decir que le dio una pela. Además de eso, la pela continuó en la elección de diputados en las que el adequismo obtuvo 97 de los 201 posibles; mientras que en el renglón senadores obtuvieron 22 de 46.

Con este resultado el lìder de AD se creyó invencible y empezó a elucubrar interpretaciones en las que el razonamiento comenzaba con la manida expresión “la gente votó por mi para ….”, la cual completaba con los compromisos que había adquirido con los financistas de la campaña.

Así, aunque en la campaña electoral había prometido que no habría aumentos de los productos y menos de la gasolina, lo primero que hizo al llegar al poder fue abrazarse a un programa ultra neoliberal que tenía bajo  la manga proveniente del Fondo Monetario Internacional y hacer todo lo contrario a lo prometido, a través de aquello que se llamó “El Paquete” o como él mismo lo llamó “El Gran Viraje”.
Toda esta borrachera postelectoral  tuvo su ápice en aquello que en Venezuela fue conocido como la “La Coronación”, que fue como llamaron a la asunción al poder de CAP debido a lo fastuoso del evento. Sin embargo, la celebración duraría menos de un mes, ya que de haber asumido el 2 de Febrero del 89, apenas el 27 de ese mismo mes se produciría una respuesta contundente, aunque nefasta por sus consecuencias, en lo que quedó para la posteridad identificado como “El Caracazo” el cual comenzó en la madrugada del 27 de Febrero y se prolongaría hasta principios de Marzo, con un saldo de víctimas que pasaron de varios millares. Primera cuenta mal sacada! Primera lectura disléxica!

II.- El Domingo 3 de diciembrede 2006 el candidato-presidente Hugo Chávez Frías obtiene una rutilante victoria, por un margen de más de 3 millones de votos sobre el social demócrata Manuel Rosales. Chávez acaparó el 63% de las voluntades, algo jamás visto en elecciones presidenciales en Venezuela.

El Presidente Chávez no escapó a la Enfermedad Mortal de Certeza interpretando en ese caudal de votos, que la gente que votó por él estaba votando por el Socialismo, el cual, por cierto, no había sido una oferta durante su campaña electoral; casualmente como tampoco lo fue en el caso de CAP el aumento de los productos, la liberación de precios y el aumento de los productos derivados del petróleo.

De ese razonamiento tan de él surgió, entonces, la idea, su idea, de proponer al año siguiente una reforma a la Constitución que considerara, entre otros aspectos, declarar constitucionalmene a Venezuela como un Estado Socialista a través de un Referéndum Constitucional.

Así con todo un año de preparación, campaña y elección, el 2 de diciembre del año 2007 se produce el Referendum el cual se constituyó en la pérdida del invicto del Presidente Chávez, quien vio derrotada su propuesta por un estrecho margen en la que sus aliados se abstuvieron en un elevado margen. Segunda cuenta mal sacada! Segunda lectura disléxica!

III.- El 6 de Diciembre de 2015 se celebraron en Venezuela las Elecciones Parlamentarias, para elegir al Poder Legislativo Nacional para el período 2016-2021. En estas elecciones las fuerzas de la oposición le dio un paseo a las del chavismo, al punto que, contra todo pronóstico, obtuvieron 112 diputados contra 55 de las fuerzas del chavismo.

Con esa descomunal paliza se juramentaron el 5 de Enero de 2016. En ese mismo acto fue juramentado Henry Ramos Allup como Presidente de la Asamblea Nacional quien proclamaría que el pueblo le había dado ese poder para remover de su cargo al Presidente Nicolás Maduro, por lo que a partir de esa fecha comenzaban a correr los seis meses que como plazo se dio para salir del Presidente legítimamente electo.

A partir de este momento comenzó una puja por lograr el propósito para el cual él interpretaba que el pueblo le había dado semejante votación. Muchas fueron las razones esgrimidas para remover al presidente, entre las cuales destacan: que era colombiano, que había abandonado el cargo, que sufría de insanía mental, que había cometido crìmenes de lessa humanidad, etc. Luego de una lucha que aún se mantiene, la AN fue declarada en desacato por el TSJ, el pueblo no salió a la calle como esperaban a defender las actuaciones de la AN y bueno, el resto es historia conocida. Tercera cuenta mal sacada. Tercera lectura disléxica!

 Y IV.- Finalmente el 20 de Mayo de 2018 se realizaron Elecciones Presidenciales en Venezuela. El Presidente-candidato Nicolás Maduro obtuvo la victoria con más de 4 millones de votos de ventaja sobre su más cercano rival, el ex gobernador del Estado Lara Henry Falcón.

Semejante muestra de confianza del electorado fue nuevamente interpretada por el candidato presidente como un cheque en blanco para hacer algunas reformas que, por cierto, nunca fueron mencionadas durante la campaña electoral.

En este sentido Maduro entendió que quienes votaron por él lo habían hecho para que estableciera un Plan de Paz y de Reconciliación Nacional, obviando, hasta el momento de escribir estas lìneas, su principal promesa que fue acometer de inmediato la solución del conflicto económico que vive la nación.

Así que consecuente con el propósito post electoral planteado, el Presidente Maduro ha implementado un plan de reconciliación que incluye la liberación de un espía norteamericano, así como la liberación de personas ligadas a lo político pero que en suma eran responsables de los más de 200 muertos que se produjeron en las protestas desde 2014 hasta la fecha. En esta especie de Amnistía han salido en libertad tanto personas presas por delitos políticos como gente que ha cometido crímenes comunes.
Aún es temprano para determinar las consecuencias de esta interpretación libre que el Presidente hizo de su triunfo, pero lo que sí es cierto es que existe en la calle y en las redes  sociales un inocultable descontento con estas medidas que solo la disciplina que como fe religiosa profesa el chavismo, ha impedido que este desencanto se exprese materialmente en acciones de masa y de fuerza, aunque por debajo hay una corriente fuerte que demanda la organización de una protesta categórica ante estas interpretaciones libres del resultado electoral. Así que nos encontramos ante una Cuarta cuenta mal sacada. Cuarta lectura disléxica!

Lo planteado en los cuatro casos tiene mucho que ver con la ley de la investigación cientíca que dice que quien parte de premisas falsas llega a conslusiones igualmente erróneas y si con esas conclusiones acomete acciones en consecuencia, los nuevos resultados pudieran resultar nefastos.

De esta manera unas cuentas mal sacadas y una interpretación disléxica de los resultados electorales de los que finalmente se haga una pésima lectura, es todo lo que necesita un gobierno para tirar por la borda un capital político que se obtuvo sin saber a cierta las leyes a las que obedecía y que en unos casos pudiera resultar tan drástico como en el caso de CAP que vio finalizada su carrera política. Amanecerá y diremos!


viernes, 18 de mayo de 2018

Hänsel y Gretel ... o la colonización temprana del pensamiento



Héctor Acosta Martínez


La educación formal usa muchas estrategias para instruir a las personas, haciendo mucho énfasis en la enseñanza de los más pequeños. Los juegos, los cuentos, las representaciones son algunas de las que más se usan para despertar en los niños el aprendizaje a través de lo lúdico. Sin embargo no siempre los contenidos y las intenciones van de la mano, por lo que a veces nos encontramos con contenidos que eventualmente pudieran causar el efecto contrario.

De esto último me di cuenta justamente anoche cuando mi nieto Adrián Alejandro (AA) interrumpió mi juego de béisbol para que le escuchara la lectura de un cuento, de esos que mandan en las escuelas para ejercitar y crear el hábito de la lectura.

El cuento al parecer era una adaptación didáctica del cuento de los Hermanos Grimm, Hänsel y Gretel en su versión La Casita de Chocolate.

El cuento comienza cuando los padres de Hänsel y Gretel son escuchados por éstos planificando   abandonar en el bosque a la pareja de hermanos, dado que por su precaria situación económica, no podían hacerse cargo de su manutención; de manera que no encuentran otra solución más eficaz de resolver el problema que dejarlos a su suerte en el bosque a la espera que alguna familia  pudiente (probablemente de la realeza, por su cercanía al castillo de un rey) pudiera encontrarlos y hacerse cargo de ellos y darles la vida que su pobreza les había negado.

No pudo esta primera parte del cuento causar una primera grata impresión en mi nieto, por lo que sólo le dio por exclamar "qué padres tan crueles!" porque además es dramática la escena en la que les estimulan el sueño y una vez dormidos entonces los padres se marchan, lo cual había sido conmovedoramente planificado.

“Mañana, de madrugada, nos llevaremos a los niños a lo más espeso del bosque. Les encenderemos un fuego, les daremos un pedacito de pan y luego los dejaremos solos para ir a nuestro trabajo. Como no sabrán encontrar el camino de vuelta, nos libraremos de ellos”.


Luego, una vez que se despiertan y comienzan a deambular por el bosque encuentran una casa, penetran en ella y resulta que adentro la casa es de Chocolate y dulces, así que sin pedirle permiso a nadie comienzan a lamer paredes, techos y ventanas ya que absolutamente todo era irresistible.

Adrián Alejandro continuó casi en soliloquio los comentarios "oye, pero que niños tan pasaos, esa casa no era de ellos para disponer de lo ajeno". No le podía negar la razón.

Más adelante aparece la dueña de aquella casa encantada. Era la consabida bruja, presente en la mayoría de los cuentos infantiles, quien aunque al principio era bondadosa, un ratito más adelante se le descubre su verdadera personalidad, al declarar que su intención era comerse a los niños, para lo cual pone a Hänsel en cautiverio ya que como estaba algo famélico, tendría necesariamente que engordarlo antes de manyárselo. Mientras tanto Gretel era explotada en las labores del hogar.

Cansada de tanto esperar que el niño se metiera en carnes, la bruja decide comérselo y le pide a Gretel que caliente el horno antes de meter a rostizar a su hermanito.

Luego de un rato, Gretel diseña una estrategia para hacer que la bruja comprobara la temperatura del horno, lo cual ocurre conforme a lo planeado. Una vez en la puerta del horno, Gretel empuja a la bruja hasta lo más profundo y de inmediato cierra la puerta asegurándola con un pedazo de hierro atravesado, haciendo que la que muriera rostizada fuera la bruja.

AA que es un niño inocente, pero de los inocentes que contemporáneamente están saliendo, ya a este nivel no pudo contener su asombro, no por la bruja ya que es algo normal en ellas, sino por el desarrollo que había alcanzado la niña. Así que desde su corazón ingenuo soltó un "pero bueno, viejo, esta Gretel también era medio malandra". Aunque le acoté que estaba luchando por su vida y la de su hermano, no pareció convencido de este argumento.

Una vez solventado el peligro y ya a punto de abandonar la cabaña, Hänsel y Gretel descubren que la bruja era una persona rica, que poseía grandes riquezas como oro, alhajas y joyas, por lo que al partir cargan con todo lo que humanamente podían, para llevárselo a sus padres. 

Luego de esta escena Adrián Alejandro confirmaría lo que ya venía  pensando "abuelo, esos niños eran unos ladrones, cómo se van a llevar lo que no es de ellos" se preguntaba el nieto con sobradas razones.

Al final del cuento Hänsel y Gretel consiguen el camino de regreso. En el cuento original es un gran cisne que los lleva en su lomo hasta el hogar de sus padres, quienes al verlos lloran de alegría, pero la alegría es aún mayor cuando los hermanitos les entregan toda la riqueza que lograron robar a la bruja, lo que los librarían de la pobreza y del trabajo per sécula:

“Volcó Gretel su delantal, y todas las perlas y piedras preciosas saltaron por el suelo, mientras Hänsel vaciaba también a puñados sus bolsillos. Se acabaron las penas, y en adelante vivieron los tres felices”. (La madre, devenida en madrastra, había muerto).

"Qué sinvergüenzas"! exclamaría mi nieto, ahora sí con mi total aprobación.
"Ahora no van a trabajar más por el dinero robado que les llevaron los niños. Son malandros, abue!", terminó enjuiciando el párvulo. 

Un dato interesante es que la literatura on line de la que me serví para estudiar el cuento, presenta y promociona el de Hänsel y Gretel como “Cuentos tradicionales para educar en valores”.

Hilando muy fino uno termina dándoles la razón ya que en mi caso, las actitudes de la familia  de Hänsel y Gretel permitieron que, sin muchos intermediarios, Adrián Alejandro identificara los VALORES que se violaban en cada acción de los protagonistas de este cuento infantil alemán.

Ahora bien, a lo que AA no tiene acceso aún, por su corta edad, es a la comprensión del mensaje subliminal que subyace en la obra de los Hermanos Grimm ya mencionada; aunque es bueno destacar que no son los Hermanos Grimm (Jacob 1785-1863 y Wilhelm 1786-1859) los creadores o autores de la esta fábula, ya que el papel de estos hermanos fue el de recopiladores de la cuentística tradicional alemana, desconociéndose hasta ahora quiénes son los verdaderos autores.

Toda esta obra es una monumental desacreditación de la pobreza y de los pobres. Desde que arranca la obra con la terrible conversación entre padre y madre en la que se planifica la manera como los niños iban a ser extraviados en el bosque, es una exaltación a la falta de escrúpulos de un estamento social caracterizado por la carencia de recursos materiales (pobreza) y como consecuencia gnoseológica la carencia de valores, incluso de los más básicos, como lo es el amor por los hijos.

Es bueno recordar que los mensajes subliminales son mensajes dirigidos a la mente inconsciente, la que los percibe pero sin darse cuenta de lo que está pasando y se les llama con el prefijo sub que significa debajo para indicar que el mensaje subyace en el contenido de un parlamento mayor.

Por los mensajes subliminales presentes en las películas, la TV y la radio es por lo que creemos que los árabes son terroristas; los negros son drogadictos, los chinos son camorreros, los japoneses son unos tramposos; los latinos son traficantes y vagos; los rusos son grandes mafiosos, las latinas son putas, los pobres son deshonestos y los catiritos ojos azules norteamericanos… bueno, esos son los muchachos de las películas, así pertenezcan a tétricos organismos como el FBI, la DEA, la CÍA o a los inefables MARINES.

Pudieran existir mejores formas de analizar el contenido subyacente en este cuento de la literatura universal, pero de lo que no nos debe quedar lugar a dudas es que el colonialismo ideológico comienza a una muy temprana edad lo que impide que de adultos sea aún muy difícil percibirlo como la amenaza que en realidad representa y que en pleno siglo XXI se manifiesta como la desnacionalización del individuo y en la adopción oportunista de la nacionalidad de culturas que nos las venden, y en efecto las compramos, como mejores que las nuestras, o sea.



viernes, 20 de abril de 2018

Crónica de una inmigrante venezolana en Canadá


Una épica de Resiliencia en acción!

Cada quien tiene sus cuentos; en unos donde gana y en otros donde pierde. Y todos esos cuentos, toda esa recopilación de cuentos, constituyen nuestra historia, que desde muy temprano se convierte en nuestra Historia Personal, la única que tenemos; ah pero eso sí,  cada quien tiene la suya, nadie se va de este mundo sin llevar consigo su Historia Personal. Y en esa historia se encuentran los hitos, que son esos eventos que marcan un antes y un después en la vida de las personas, también de pueblos y naciones. Lo que para una persona es un acto intrascendente, puede que para otra sea el evento que desencadene una nueva vida, un nuevo ser en el mismo ser. Sin más preámbulos les presento a Luz Mary Cedeño y esta es su historia.

“Soy de esas personas que salió tempranamente del país en busca de mis propios proyectos de vida fuera de los límites de mi país y como parte de esas etapas de la vida que hay que quemar, para poder llevar una existencia a plenitud.

Esta afirmación supone, entonces, que ni me iba huyendo (huyendo de quién), ni me andaban buscando, ni me estaba muriendo de hambre en mi país. No, simplemente había terminado mi vida laboral activa, tenía a mi par de hijos ya mayores y profesionales, la familia extendida venía disminuyendo por efecto de la ley natural y como decimos en mi Venezuela “no tenía perro que me ladrara”.

Por esas cosas de la vida, me encontraba haciendo un trabajo, a motus propio, sobre Aquiles Nazoa, ya que me gusta conocer acerca de nuestra historia para luego compartirla con amigos y familiares. En esos menesteres hice contacto, a través de la red,  con una persona que estaba haciendo lo mismo que yo y que, casualmente, se encontraba en Canadá, país hacia el cual yo tenía enfilada las baterías.
Así que luego de mucho compartir información de nuestras investigaciones, se fue creando un lazo personal, porque es que la gente con iguales intereses se atraen, contrario a las leyes de la física en la que son los polos opuestos los que se atraen. Esa comunidad de intereses fue la responsable que, al llegar a Canadá, buscara conocer al primer, (sí, era varón) amigo que tendría en tierras norteñas.

Ya en Canadá no tardamos en buscarnos y empezar una bonita amistad que, además de otras casualidades, era también venezolano y tampoco guardaba rencores hacia su Patria. De manera que como podrán imaginarse a estas alturas del cuento, de la amistad surgió el flechazo de Cupido y de este como era lógico pensar, nació una relación de pareja que devino en matrimonio.

A los dos años de este acontecimiento tuve la necesidad de hacerme unos exámenes médicos de rutina, ya que para muchas cosas, en Canadá es necesario tener siempre actualizado el registro médico; es como en Venezuela, por poner un caso, que hay que tener siempre a mano la última declaración del impuesto sobre la renta. En Canadá y específicamente en Toronto que era donde vivía, existe la Medicina de Familia, que es un servicio gratuito y me tocaba asistir para hacerme los exámenes a la clínica del Dr. Goldstein, en Scarborouhg, Ontario. Una vez allí los Médicos de Familia son los encargados de llevar todo el proceso.

Lo cierto del caso es que fui a hacerme los exámenes y a la semana debía ir en búsqueda de mis resultados, lo cual ocurrió tal cual estaba reglamentado, porque Canadá es el país de las reglas, las cuales en muchos casos son inapelables.

Así, cuando estoy en busca de los resultados, lo primero que observo es un cambio en el lenguaje corporal de aquellas personas que inicialmente me habían tratado con tanta familiaridad, como debe ser en médicos de familia, precisamente.

-Espere unos minutos, senora Cedeno, que en un momento será atendida, me dijo parcamente la secretaria del médico.
-Cómo no, le respondí un poco preocupada.
Luego de una espera de unos cuantos minutos, en efecto, soy llamada a la consulta. Ya adentro el médico, sin mediar en saludos y en el establecimiento del respectivo rapport, me dice:
-Tú debes estar muy relacionada con lo que son las enfermedades de transmisión sexual – afirmó sin ninguna consideración.

Aunque no esperaba semejante recibimiento, mi respuesta salió con rapidez y valentía:

-Sí, doctor, mi mamá fue enfermera especializada en esa área y por tanto fui educada recibiendo esa información de primera mano y con la pedagogía adecuada.

Seguramente el médico no esperaba esta respuesta en los términos de seguridad y entereza en que se transmití. Sin embargo, ello no fue óbice como para que el doctor rediseñara su estrategia de abordaje, de modo que igual siguió en su guión:

-Estos resultados están muy mal, senora!
 -Pero qué tienen de mal, Doctor, si yo me siento completamente bien; es más tengo mucho tiempo sin enfermarme -le respondí en medio de una no disimulada angustia, a lo que el médico respondió sin ningún tipo de consideración:

-Senora Cedeno, usted tiene sífilis!
Dios mío, cómo podía ser eso? Le argumenté que esos exámenes deberían estar malos pues, yo tenía una relación de hace dos años y que en muchos años no había tenido una relación y que mi esposo era un hombre totalmente sano como para transmitírmela y que jamás de los jamases yo tuve ninguna enfermedad de transmisión sexual. De manera que le pedí que me repitiera los exámenes, a lo que respondió:

-Senora Cedeno, estos son los exámenes y los resultados raramente varían, así que si dicen que usted tiene sífilis es porque usted tiene sífilis.

Así de determinante fue aquel médico quien por ser de familia, pensaba yo, debería tener un poco de sensibilidad con los pacientes.

Tratando de reponerme de aquel bochornoso momento por el que estaba pasando y tratando de encontrar un poco de compasión en aquel médico, recuerdo que le imploré que me repitiera los exámenes, pero lo que obtuve como respuesta fue aún más lapidario que la propia vergüenza por la que pasaba:

-Senora Cedeno, todas las personas que se sientan allí donde está usted a recibir resultados como los que le estoy dando, dicen exactamente lo mismo, así que le sugiero empezar el tratamiento que le voy a mandar, cuanto antes.

-No voy a hacerme ningún tratamiento –enfaticé con toda energía- porque el problema no es aceptar el tratamiento, sino que luego pasaré a tener un expediente de por vida y vivir en un control permanente en el Ministerio de Salud.

El médico nuevamente se mostró sorprendido por la información que yo maneja, preguntándome cómo yo sabía eso:

-Porque esos son procedimientos universales que se hacen en todos los países en este tipo de situaciones y en Venezuela no se hace esa excepción.
-En Venezuelaaa? –volvió a preguntar incrédulo.
-Sí, en Venezuela –le respondí ya en tono airado.
Haciendo de tripas corazón intenté domar a la india indómita que llevo por dentro, tomando unas respiraciones profundas le dije despacito:
-Doctor Goldstein, yo no voy a tomar ese tratamiento porque yo no tengo sífilis. Usted o me repite los exámenes o me remite a otro médico.

Dado que el galeno no dio respuesta a ninguna de mis peticiones me levanté y di por concluida la consulta.

Lo inimaginable de este caso es cómo puede cambiarle a una la vida un diagnóstico hecho en la forma tan desafortunada como ese médico lo hizo. Aunque no tenía lugar a dudas acerca de mi intachable estado de salud pretérito en ese sentido, no dejé de sentir vergüenza y pena, me sentía profanada, me sentía sucia. Mi estado emocional pasaba de una gran tristeza a una gran calentura, sin dejar de sentir miedo por todo lo que pudiera representar para mi vida futura.

Ese día y el siguiente me bañé varias veces en el día. Quería limpiar todo mi cuerpo de aquel dantesco diagnóstico. Me enjabonaba y fregaba una y otra vez mi cuerpo como si se tratara de una violación. Lloraba y mis lágrimas se confundían con el agua que salía por la regadera y que se iban al océano dejando limpia mi alma, afortunadamente, y con nuevas fuerzas para continuar en el insólito combate que se había iniciado apenas horas antes.

Recuerdo que esa primera noche hablé con Julián, mi esposo, a quien le eché el cuento tal cual era, con toda la vergüenza que aquel episodio me causaba.

No obstante el poco tiempo que llevábamos juntos, Julián me dio su más irrestricto apoyo, que era todo lo que yo necesitaba en ese momento para que mis fuerzas no flaquearan y continuar tratando de aclarar el inesperado acto que, como una obra de teatro, la vida me había preparado.

A los tres días recibí una llamada del Servicio de Medicina Familiar para que asistiera nuevamente a consulta. Lo que para mi representaba un pequeño triunfo en la batalla (que me llamaran), de inmediato se transformaría en una nueva afrenta de parte de aquel médico inquisidor en que se había convertido ese médico de familia.

Al llegar y sin mediar mayores palabras, me interrogó:
-Entonces, senora Cedeno, ya decidió hacerse el tratamiento?
-Ya le dije -riposté con autoridad, pero con humildad- que no me haría ese tratamiento, primero porque yo no tengo sífilis y segundo, porque al hacerme un tratamiento de ese tipo mi expediente quedaría manchado para siempre, de modo que si no me repite los exámenes, mucho le sabría agradecer me remita a otro médico.

Transcurrirían minutos de una verdadera puja en los que Mr. Goldstein trataba de persuadirme de que me hiciera el tratamiento, ya que era solo una inyección que me colocarían en el brazo y yo rogándole porque aceptara   alguna de mis dos opciones asaz expresadas. Finalmente el médico se decantaría por la segunda opción, es decir, enviarme a otro médico para una segunda opinión.

Esta vez respiré tranquila porque al menos tenía una segunda oportunidad de demostrar mi inocencia, siendo éste uno de los efectos perniciosos de este tipo de problemas que es que, en alguna medida, la hacen a una sentirse culpable.

Precavidamente llamé a la última de las Empresas Básicas en la que había trabajado para pedir me fuera enviado mi expediente médico, como soporte a lo que eventualmente pudiera venir. Con la mayor de las penas tuve que confesarle a la doctora ocupacional  lo que me estaba ocurriendo. Por fortuna era la misma doctora de cuando yo estaba activa y quien luego de examinar mi expediente y los resultados de los exámenes que me metieron en problemas, me dijo:

-Esos resultados constituyen un falso positivo de sífilis, pero lo que realmente demuestran es que tienes una artritis que está en remisión y que, eventualmente, puede ser confundido; aun así es más lógico que una persona de tu edad sufra de artritis a que tenga una sífilis de hace casi 40 años. Habla con ellos y dale esta explicación.

Al fin una buena noticia en este corto pero profundo caso de salud en el que estoy involucrada. Los días que faltaban me permitieron meterme un puñal, como dicen en mi pueblo, Venezuela,  de toda la explicación técnica que me dio esa médica ocupacional de mi empresa, que sin ínfulas de sabérselas todas, dio una ilustración médicamente lógica de mi caso.

La nueva cita se dio a la siguiente semana cuando el nuevo médico, Dr. Jackson, me atendería para revisar mis exámenes y, pensaba yo, mandar a hacer unos nuevos; así que con mucha fe y esperanza en que esta vez La Chinita intercedería y pronto esto no sería más que un mal recuerdo, el miércoles de esa semana me presenté puntualmente a la consulta.

-Buenos días, doctor Jackson, yo soy la sra. Cedeño y vengo referida por el doctor Goldstein –me presenté antes de que me preguntaran.
-Sí, senora Cedeno, ya escuché que venía a verme. Tome asiento!
-Tenga la bondad y entrégueme los exámenes que le mandó a hacer el doctor Goldstein.
-Aquí los tiene, doctor!
Luego de una ojeada nada exhaustiva el médico en el que yo tenía cifradas mis esperanzas, respondió:
-Bueno, sra Cedeno, aquí no hay nada que hacer: usted tiene sífilis!
-Pero, doctor ….
-Sra. Cedeno, estos exámenes son claros y confiables. Usted tiene alterados los niveles estos valores –me dijo señalándome dos valores- lo que sin lugar a dudas constituye un caso ineludible de sífilis, de modo que le recomiendo seguir las indicaciones del doctor Smith que en esto es una autoridad.
-Doctor –lo atajé antes que sentenciara- yo quiero que usted vea mi expediente médico, el único que tengo, y que es la historia de mi salud mientras trabajé durante los últimos 30 años en Venezuela. Mi doctora allá, piensa que pudiera tratarse de un falso positivo de sífilis, pero lo que realmente dice esa alteración de esos valores es que lo que hay es una artritis posiblemente en remisión.

Luego de esta andanada, el doctor accedió displicentemente a ver el libro de vida de mi salud, para luego de una inspiración profunda concluir como el peor de los patanes con quien una mujer se pudiera conseguir en una consulta médica:

-Se ve que esa doctora que armó este expediente la quiere mucho.
Por Dios santísimo, cómo pueden existir seres como éste ejerciendo la medicina y en un país que se supone del primer mundo?
-Pero, doctor, cómo usted puede decir esto si usted no me conoce? Mire, yo me casé hace casi 40 años tuve dos hijos, uno tiene 35 años y el otro tiene 30. Ambos totalmente sanos. Nunca tuve relaciones promiscuas, ni siquiera ocasionales. Cómo puedo yo explicarle a mis hijos esto que me está pasando?
-Aunque no es mi área decirle cómo explicarle a sus hijos –añadió el marsupial este que tenía como médico frente a mi- sí le puedo asegurar que con toda seguridad si usted tiene todos esos años con sífilis, sus hijos también la tienen, así que de su parte queda la forma de decirles. Por lo pronto le recomiendo que siga las instrucciones del doctor Goldstein.

No sé de qué material estaré hecha yo para soportar estoicamente esta gran cantidad de ataques de parte de alguien que, aparte de tener un título médico, no creo que posea ningún otro parecido de ser humano. Sólo me preguntaba por qué a mí. Sería eso lo que tenía que aguantar para vivir en un país distinto al mío? Será que este es el trato que reciben todos los inmigrantes latinoamericanos en este país?, aún cuando soy de piel blanca, poseo la ciudadanía por casarme con un canadiense y además hablo el inglés sin acento. Si esto le pasa a una por ser inmigrante, pensaba, ¿qué dejará para una negrita de esas nuestras, que no hablan el idioma y que llegan al país con una mano atrás y otra adelante?

Sin embargo, nada parecía detenerme, sobre todo porque mi gran confianza radicaba en que nunca llegué a dudar de mi salud física y espiritual; que mi fortaleza era saberme una mujer íntegra, digna, física, psíquica y emocionalmente sana, todo en perfecto equilibrio; claro lo que no impedía que de vez en cuando tuviera mis quiebres, como el del día en que tuve que explicarle a mis hijos toda esta pesadilla y además pedirle que se hicieran el VDRL para asegurarme que todo estaba bajo control.

Todo este empoderamiento fue lo que me permitió que, una vez sabido que en mis hijos no existía indicio alguno de sífilis y ante una nueva propuesta en el sentido que me hiciera el tratamiento recomendado por ellos, les respondiera con autoridad en una nueva consulta a la que asistí meses más tarde:

-Yo no me voy a hacer ningún tratamiento ofensivo de los que ustedes me recomiendan, de manera que exijo mi derecho a ser tratada por especialistas en enfermedades de transmisión sexual en un centro profesionalizado en esos asuntos. Mientras eso no ocurra ese expediente estará abierto y será usted, doctor Goldstein, el único responsable de que ese expediente permanezca abierto.

Aún con los resultados deshonrosos obtenidos en las distintas citas médicas, mi ánimo continuaba in crescendo y decidida a ir hasta las últimas instancias con tal de ver relucir mi nombre en la nueva historia médica que estaba naciendo … aunque con muchas deformidades.

Lo que ya había decidido era no asistir más a la consulta del Dr. Goldstein hasta tanto no me diera una de las dos salidas que le estaba exigiendo; sí, exigiendo dije, porque entendí que era mi derecho y ningún médico por muy canadiense que fuera me lo podía vulnerar.

Sin embargo el doctor Goldstein no era una presa fácil de roer, ya que lo que a continuación sucedió fue una muestra más que evidente que esta lucha tomaba características personales.

Sucedió, entonces, que varias semanas más tarde recibimos en casa una llamada del consultorio del Dr. Goldstein para darle una consulta médica a mi esposo, quien, aunque lo he mencionado poco, estaba siempre a mi lado para darme ánimo, fuerza y valor. Una vez en el consultorio el médico le recomendó que se practicara él también los exámenes, a lo que Julián accedió cortésmente, habida cuenta que esa posibilidad ya la habíamos contemplado cuando analizamos los eventuales escenarios de esa cita.

Julián se hizo todos los exámenes en los que, aparentemente, todo estaba bien; pero para que no quedara abierto también el expediente de Julián, pidió una nueva cita para llevar los resultados, la cual le otorgaron para unos días después.

Llegado el día, Julián se presentó a la consulta de Smith –ya no me provoca seguir llamándolo Doctor- le entregó los exámenes y espero a que éste concluyera en lo obvio:

-Senor Maneiro, estos resultados indican que usted está totalmente sano, de modo que la sífilis de su esposa no tiene nada que ver con usted.
Aunque Julián le dio los mismos argumentos conocidos en mi defensa el adefesio éste pareció no prestarle la menor atención y, por el contrario, arreciaría su inquina contra mi persona al preguntarle a mi esposo:

-Y bien, senor Maneiro, a la luz de los resultados de estos exámenes que descartan que usted pudo contagiar a su esposa, ¿piensa usted seguir casado con la Sra. Cedeno?

Esto se contaba y no se creía! Cómo era posible tanta violación al Juramento Hipocrático que tanto aquí, como en Venezuela o en la China, es de obligatorio cumplimiento para todo aquel que ejerza el sagrado deber de la Medicina?

Julián terminaría recriminándole su comportamiento, manifestándole su total apoyo a mí y despidiéndose con el deseo de no volverlo a ver. Aunque pensamos en demandarlo, fuimos persuadidos de hacerlo por el hecho de yo ser una inmigrante, que como tal tiene limitaciones ante la ley y también porque los costos procesales en todos estos casos son muy elevados y porque, en definitiva, al sacar cuentas las posibilidades de un triunfo eran escasas. Así que me tocó aprender a realizar respiraciones profundas, de manera que en el futuro me verían a mí en un constante inhala, exhala, inhala, exhala e inhala y exhala y listo. Se acabó.

Al cabo de un tiempo fui llamada desde el Centro de Atención Familiar que está en College St., a fin de aportar algunos datos que permitieran actualizar mi expediente, en un asunto que no estaba relacionado en apariencia con el tema que ocupaba mi atención y el que se extendió a lo largo de todo una año. Se trataba de otra oficina y con personas distintas.

Allí me atendió una doctora (esto ya representaba un cambio), la cual me trató con mucha amabilidad y bondad (otro gran salto), quien me inspiró una absoluta confianza dado su trato afable, tierno y, sobre todo, muy humano. Aunque no estaba planteado que habláramos del caso en particular que les narro, fue tanta la ascendencia que encontré en ella, sumado a que era de nacionalidad portuguesa y que además tenía familiares que vivían en Puerto Ordaz, que me atreví a comentarle muy sucintamente, al principio, la situación por la que atravesaba.

Ella, la doctora Gouveia, me escuchaba con total atención, lo cual me estimulaba a seguir echándole el cuento cada vez con mayores detalles. A veces me interrumpía para hacerme una que otra pregunta, lo estimulaba a  estar en total transparencia y segura que estaba logrando el rapport que hasta ahora no había conseguido con ningún galeno.

Cuando hube terminado, cuando ya había vaciado mi alma y empezaba a experimentar esa satisfacción espiritual que da sentirse honrada y reconocida, cuando ya todo estaba dicho, reconocido en la larga pausa que viene después del punto y final; justo en ese momento, mi confidente la doctora Gouveia, tomó suavemente mi mano y acercándose casi a mis oídos, me dijo en decibeles susurrantes:

-Senhora Cedenho, sólo usted sabe lo que usted ha hecho con su cuerpo!

El coño de su madre! Me disculpan la imprecación, pero esta gran caraja estaba alineada con los dos anteriores impostores. No podía ser más ruín que los demás! Sin embargo ni siquiera esta nueva ofensa podía detenerme, de manera que la búsqueda de la verdad verdadera continuaría sin parar, aunque ahora sin prisa, pero también sin pausas.

El tiempo fue pasando sin que nada ocurriera. De vez en cuando recibía las mismas llamadas para que fuera a cerrar el expediente y ellos recibían las mismas e invariables respuestas de mi parte. Sumariamente fui a varias consultas privadas en busca de una salida, pero todas quedaban en nada.

Hasta que un día recibimos una llamada del Hospital General de Toronto (TGH por sus siglas en inglés) para informarme que el caso había sido referido a ese hospital, específicamente al Departamento de Enfermedades de Transmisión Sexual.

Aunque la noticia me causaba algo de alegría, por haber logrado lo que tanto había luchado, no era la misma si hubiera llegado antes de todo ese daño emocional que me habían infligido unos cuantos doctores cuyo trato cruel e inhumano por poco hace trizas mis fuerzas físicas y espirituales. Más adelante conocería la palabra Resiliencia y entendí de dónde venía la fuerza que me hacía resistir todos estos embates o batuqueadas que me estaban dando tan lejos de mi Venezuela.

El Hospital General de Toronto es un complejo hospitalario que ofrece medicina gratuita a residentes y extranjeros sin discriminación. Como muchos de los hospitales que conocemos, el servicio abarca la mayor cantidad de enfermedades posibles, algunas con un grado mayor de especialización. Lo primero que resalta al llegar es el estado de pulcritud de sus instalaciones y la amabilidad del personal que allí trabaja.

El Departamento de Enfermedades de Transmisión Sexual tiene una sección (varios pisos) del edificio central al que asisten únicamente las personas que se van a atender o que ya se han atendido y asisten a charlas o consultas. El ascensor que llega a estos pisos es para uso exclusivo de pacientes y personal de este servicio  o lo que es lo mismo, que la confidencialidad y privacidad del servicio está totalmente garantizada.

Cuando llegué al piso fui atendida por una primera persona, la que al verme algo timorata me brindó la atención que requería como recién llegada al servicio, creándose de inmediato un vínculo de confianza con este departamento.

Una vez recibida la orientación fui enviada amablemente al médico que me iba atender. Allí esperé unos pocos minutos hasta que fui llamada. Ya adentro fui recibida por la Dra. Kristofferson, la que al verme algo nerviosa intentó crear una relación de confort.

-Senora Luz Mary, usted ha llegado al sitio al que debió venir desde un principio. Es aquí donde su caso será tratado de la manera en que este tipo de casos son tratados y por personas para quienes usted no es una enfermedad, no, es una persona que es la razón de ser de este departamento; así que tenga la confianza de que lo que aquí suceda es problema de sólo nosotros, quienes le atenderemos.
Esas palabras me dieron un gran alivio, pues era esta la primera vez desde que comencé este periplo en que me sentía respetada y reconocida con la dignidad del ser humano que soy; así que al fin pude respirar tranquila.

La Dra. Kristofferson tenía el informe que le habían enviado desde el centro de medicina familiar y lo conocía al dedal, únicamente le faltaba mi historia contada por mi y el expediente de salud en Venezuela. De manera entonces que los próximos minutos que pasé fue echándole los cuentos que ya ustedes conocen, pasando por la cronología de médicos que me habían atendido y del resultado con cada gestión.

La doctora escuchó atentamente cada palabra dicha por mí. Luego tomó los exámenes y fue revisando minuciosamente cada uno. A veces comparaba unos con otros. En su desarrollo a veces movía la cabeza negativamente y otras de forma afirmativa. Cuando ya no soportaba más mi ansiedad la interrumpí:

-Dígame doctora, ¿será necesario que me haga las pruebas nuevamente?

Sin que le quedara el menor atisbo de dudas, la Dra Kristofferson me respondió:

-No, senora Luz Mary, no debe hacerse más exámenes porque el caso suyo es de un falso positivo de sífilis, sin lugar a dudas. Estos resultados demuestran que, en efecto, usted lo que, eventualmente pudiera tener es una artritis.

Ahora sí fue verdad que me quebré. Un llanto indetenible salió desde lo más profundo de mi alma estrellándose contra la humanidad de la doctora, a la que abracé como si se tratara de un familiar. Por fortuna ella, una auténtica profesional en esta área de la medicina, sabía y entendía perfectamente el motivo de mi reacción y correspondió a ese reconfortante abrazo que le tributaba.

Pasada la primera emoción y luego de hacer una evaluación exhaustiva de todo el calvario que me tocó vivir a nivel físico, afectivo, emocional y psíquico, la Dra. Kristofferson fue aún más a fondo al decirme:

-De ahora  en adelante, senora Luz Mary, a usted nadie en Canadá está autorizado para ponerle un dedo encima ni tratar este tipo de casos. Usted no debe asistir a ningún otro centro que no sea este, de necesitarlo; aunque con esta consulta queda cerrado su caso y usted puede regresar con su familia en paz.

Las lágrimas seguían saliendo solas, pero éstas eran lágrimas de felicidad, de satisfacción; lágrimas que ensuciaban mi rostro al descorrer el rímel,  pero lavaban el corazón y liberaban mi conciencia de culpas y auto culpas; lágrimas que me exculpaban de eventuales momentos de quiebres y que me hacían sentir muy oronda por la épica batalla que había dado y ganado, yo,  esta india mitad guajira, mitad pemón en las tierras norteñas, allá donde la primavera no se entera que ha llegado y el invierno se enseñorea hasta casi darse la mano con el verano boreal. Allá pelee esta epopeya de las civilizaciones.

Una vez en mi casa llamé a mis hijos y continué la llorantina con ellos, bajo la promesa que nunca más debía llorar por ese motivo, luego de escuchar un “madrecita, nunca tuvimos dudas que eso era así”.

En la noche, al llegar mi esposo del trabajo, destapamos no una, sino dos botellas de vino, la cual consumimos casi sin hablar a la luz de unas pocas estrellas que se veían en el obscuro cielo toronteño.
Pasaron varios días de desestress y relax sin interrupción, hasta que una mañana recibo una llamada de la secretaria del doctor de medicina familiar que originó todo este barullo.

-Buenos, días, senora Cedeno, la estamos llamando del consultorio del Dr. Goldstein para solicitarle que asista a una consulta en aras de cerrar su expediente.

La oportunidad que estaba esperando se me estaba presentando en bandeja y esta vez no la iba a desperdiciar. Así que con los dos apellidos atravesados y con toda la sangre indómita de mis ancestros revueltas, le respondí:

-Dígale a su esposo, el señor Goldstein  porque ese no se puede llamar Doctor, que yo no  tengo que cerrar ningún expediente, ya que ese expediente para mi ya está cerrado.
-Pero senora Cedeno, mi esposo …… - ahí la atajé y no la dejé continuar.
-El esposo suyo es un coñísimo de su madre del cual no quiero saber nada nunca más –comencé a liberar toxinas con la señora.
-Pero si él la remitió a otro médico para asegurarse –insistió la secretaria.
-Sí, me mandó para casa del doctor Jackson qué es amigote de él.
-Cómo? A ese fue el médico a quien la remitió - preguntó sorprendida.
-Sí, con ese que es otro grandísimo coñe e madre – seguí mi descarga.
-Pero, señora Cedeno ….
-Ningún senora Cedeno, yo soy la Señora Cedeño, así pronunciado con la virgulilla encima de la ene, para formar la eñe. En este mundo globalizado ustedes también tienen que actualizarse, no joda!

Dicho esto, di por cerrado ese capítulo de mi vida, hasta el día de hoy que me decidí contarlo.
Hoy soy la mujer que siempre fui. Aprendí mucho de esa situación pero no dejé que me marcara. Aprendí que no es fácil salir de tu país y enfrentarte a una cultura que se considera superior, si no estás clara en tus propios poderes y fortalezas, en tus virtudes y en tus lealtades, esas que te corren por las venas, en ese ADN en el que se concentra lo mejor de nuestros antepasados. Si no hubiera sido por ellos, hubiese estado de vuelta a mi país antes de empezar la lucha. Fueron ellos los que me sacaron de apuros”.