miércoles, 7 de julio de 2021

¡Yo no quiero que "se me quiera"!

 Crónica del  mal querer


¡Yo no quiero que se me quiera!

Hace ya varios años escribí algo por allí que de lo único que recuerdo, era que se intitulaba “El secuestro del emisor”, así que si me descubren reescribiendo aquella crónica, créanme queestoy tratando de ser lo más original posible y que cualquier parecido con la otrora crónica formaría parte de que en el depósito de éstas, se revuelven unas con otras, al momento de sacar una que sea realmente insólita.

El tema viene a cuento por la insistencia (¿reticencia?) de ya no pocos comunicadores, no necesariamente sociales, quienes al momento de expresar algo que normalmente se relaciona con sus sentimientos más íntimos, utilizan una forma impersonal del lenguaje, quitándole toda la belleza semántica que aquella declaración podría encerrar, procediendo entonces a emitir una declaración del tipo se te quiere, se te ama, se te extraña, se te felicita, se te admira, etc.

Se pretende crear con estas expresiones  un campo semántico compartido por todos en el que la omisión del sujeto sea una regla, más que una distorsión del lenguaje común, oral y escrito, en el que la unidad formada por la tríada sujeto, verbo y predicado se rompa y, entonces, nadie se responsabilice de la acción que aquí, allá y en todas partes, como la canción de los Beatles, recae sobre el sujeto de la oración.

De modo que cuando a alguien le dicen, como a mi que cumplí años por estos días, se te quiere, no le están diciendo absolutamente nada, porque al quedar el sujeto auto omitido, la oración carece de dirección, ya que hace falta  un responsable de la acción. ¿Acción? ¿Cuál acción? En estos casos la pregunta obligada es ¿Quién quiere en “se te quiere”? ¿Lo ven? ¿Lo encuentran? ¿Lo observan? Seguramente la respuesta es NO porque simplemente el sujeto queda invisibilizado. Existe un objeto que tiene que ver con el querer; pero no aparece por ninguna parte el sujeto que quiere, de modo que usted puede querer mucho a una persona pero al decirle se te quiere, apenas le está diciendo que hay alguien que la quiere, pero que no sabemos dónde carajo está y ni siquiera sabemos quién cipote es. Así que si usted piensa declararle su amor a alguien y lo hace con una expresión del tipo se te ama, cuente usted que por cobarde e irresponsable no le será aceptada esa propuesta amorosa.

¿Cómo darnos por aludidos con un impersonal y frío "se te quiere"? Aunque el objeto del querer exista, es posible que el sujeto se haya el loco y evadido su responsabilidad!

Aquí lo que ocurre es que cuando se utiliza la variante pronominal para la tercera persona, es decir se, en lugar del pronombre de la primera persona del singular, es decir yo, el sujeto de la acción renuncia a su papel, dejando al amor o al simple afecto navegando sin brújula, es decir como un “Barco sin rumbo”, como lo dijera magistralmente mi amiga y profesora de Lingüística, Maigualida Rivas, en una metáfora que está en estos momentos en plena etapa de construcción, en la que la acción queda en manos invisibles, en el mismo plano de frases impersonales pero semánticamente correctas, como es el caso del se vende, se compra, se cogen goteras, se cogen ruedos, se solicita, se perforan orejas, etc.

En todas estas expresiones hay alguien que lo hace,  pero  eso es lo de menos para el solicitante, porque lo que él requiere es del servicio. Quien se lo haga es lo de menos, lo que no es lo mismo que el caso  que nos ocupa, en el que estamos interesados en saber quién es que nos ama, quién nos extraña, quién nos admira, a menos que seamos tan amados, extrañados y admirados que ya no sea interesante para nosotros saberlo, como si se tratara del dueño de un microbús en San Félix, el que tenía en el vidrio trasero un rótulo que decía “este negro se lecha”, y entonces nosotros por ser tan queridos nos la echamos de gran cosota. ¿Cuánto cuesta decir “te quiero, te amo, te admiro, te extraño”?

Aunque existen colegas blogueros que se han aventurado a calificar esta forma de declaración como “actos de hipocresía” (http://plakata.blogspot.com/2011/07/se-le-quiere-unafrase-hipocrita.html ) yo no me aventuraría a emitir un juicio valorativo sin antes saber que cuando nos comunicamos lo hacemos  a través  de lo que llamamos la estructura superficial  del lenguaje (lo que se dice y como se dice), pero  para saber de causas,  razones y por qué, tenemos que zambullirnos a la estructura profunda en busca de antecedentes, antecedentes que seguramente encontraremos en forma de fantasías, creencias, mandatos, miedos, preconcepciones, etc., las que ulteriormente explicarían las causas de nuestra forma de comunicarnos.


Un "se te quiere" cierra cualquier tipo de posibilidad; pero un "te quiero" dicho con la pasión apropiada abre hasta las más insospechadas!

Mientras tanto y por el temor a que estos giros del idioma se continúen masificando, yo solo quiero advertirles para cerrar, lo balurdo que se escucharía a Guaco, ahora en diciembre, cantando ……

“Se te quiere, no se te quiere, se te quiere, no se te quiere, se te quiere, no se te quiere,

Se te ama, no se te ama, se te ama, no se te ama, se te ama, no se te ama. Hay confusión”.

De bolas que hay confusión …o sea……..!


miércoles, 2 de junio de 2021

El robo de señas en las Grandes Ligas: tecnología versus artesanía

 


Uno de los axiomas de popular aplicación en el deporte rey venezolano y en todas partes donde éste se practique es que el buen pitcheo siempre se impondrá por encima del buen bateo.

Esto se demuestra a través del promedio al bate de los jugadores. El promedio define lo que es un pelotero exitoso cuando éste exhibe un bateo de .300 o más puntos. Un bateador de .300 siempre va a tener chamba en un equipo grande liga.

Y ¿qué significa .300 puntos de bateo? Simplemente que de cada 10 turnos al bate el bateador haya logrado batear de hit 3 veces. Y ¿las otras 7 veces? Bueno, en esas 7 veces el lanzador lo ha logrado dominar. O sea que aún dominándolo el 70% de las veces que se enfrentan, el bateador obtiene una victoria pírrica sobre el lanzador. Todo ese hándicap, aparente, que tienen los pitchers sólo indica lo difícil que es darle a la bola, tan difícil y tan celebrado que el último jugador que bateó para 400 puntos lo hizo hace 80 años exactamente y, de acuerdo a las últimas estrategias para dominar aún más al bateo, parece muy poco probable que eso vuelva a ocurrir en los próximos años.

No obstante toda esta ventaja a favor de los lanzadores, la ciencia del beisbol sigue favoreciéndolos. Auxiliados de la estadística producida por  los estudiosos del beisbol actuando a favor de los serpentineros, han logrado acumular guarismos de cada jugador presente en el big show, lo que les permite, entre otras tantas cosas, conocer cuál es el lanzamiento que más daño les hace, hacia dónde tienden a batear, qué lanzamientos hacerle (y cuáles no) en 1 y 1, en 2 y 1, en 2 y 2, en 1 y 2 y en 3 y 2,  en 2 y 3 no porque están ponchados, todo esto dependiendo incluso del inning que se esté jugando, si el juego está a favor o en contra, si el pitcher es derecho o zurdo, de su lugar en el line-up y de quién es el próximo bateador y con cuántos outs está bateando.


Computadora muñequera que utilizan los catchers para llamar el juego. 

Hasta no hace mucho los catchers eran los encargados de pedir los lanzamientos que debía lanzar el pitcher o como le dicen en beisbol de llamar el juego. Luego los managers y coaches, con estadísticas en mano les daban la señal a los cátchers de lo que debían pedir. Pero ahora, recientemente, se dejaron de pendejadas e inventaron una computadora de muñeca (wrist computer) que se colocan los catchers en sus antebrazos y que con solo destaparla se enteran de los lanzamientos que deben pedir, sin necesidad de estar volteando a cada momento hacia el dogout en busca de la señal del mandamás o de acumular visitas al montículo, lo cual ha sido limitado en los últimos años.

           En la actualidad el Pudge Rodríguez no tendría que tendría que estar constantemente mirando al dogout.


Para los escépticos van los siguientes dos datos acerca de la efectividad de  la computadora de muñeca: en este primer mes de temporada de 2021 se produjo el promedio al bate más bajo en mucho tiempo en la Grandes Ligas al acumular los jugadores un average de .232, lo que sin lugar a dudas prendió las alarmas en los dueños de equipos que saben que  los fanáticos pagan por ver carreras. Lo segundo que jamás se había producido en el beisbol fue ver 6 juegos sin hits ni carreras en apenas mes y medio de temporada. Este es un hecho insólito!

Por si algo faltaba, tanto el pitcher como los demás jugadores tienen en sus gorras un chuletario con información acerca de cómo jugarle a la defensiva a cada bateador, donde se les indica la posición exacta en la que deben colocarse para jugarle a cada bateador. Por eso ustedes ven a los jardineros viendo al interior de sus gorras luego de cada out y por eso mismo ustedes ya no ven al receptor haciendo más señas que el penado 14 con sus brazos desde la goma para acomodar en el outfield a los jardineros. Eso se acabó con la llegada de la tecnología, que también ha incidido en el nacimiento de una formación especial que es la manera como se acomoda el cuadro, todo alineado hacia la derecha si se trata de un zurdo, cuyos datos  estadísticos revelan que nunca batea hacia el lado izquierdo del campo. Por eso vemos a segundas bases sacando desde el terreno corto del right field  a bateadores  que en condiciones normales se hubieran anotado un sencillo, al menos. En beisbol las estadísticas no mienten! El inefable comentarista de beisbol que fue Carlitos González decía que en EEUU cualquiera podía ser comentarista ya que al llegar a la sala de transmisión tenían sobre el front la vida y obra de cada jugador de grandes ligas. “Así cualquiera”, decía el nativo de Tucupita.

Formación especial contra zurdos

  Y mientras tanto, ¿qué hacen los bateadores?

Los bateadores llegan al home plate a usar sus habilidades y aptitudes en busca de hacer un buen contacto que les permita embasarse, aunque para ello deben primero descifrar los pitcheos del lanzador quien, en promedio, emplea entre 5 y 6 distintos tipos de serpentinas. Por eso se dice que muchos bateadores llegan al home plate en busca de un lanzamiento. Otros llegan a adivinar. Y algunos otros llegan a pescar. Muchas veces el bateador entre lanzamiento y lanzamiento se sale de la caja de bateo para pensar cuál posiblemente sea el próximo pitcheo que haga el lanzador. Esta ley de probabilidades las maneja el bateador en su mente, ya que él no cuenta con una computadora en la muñeca ni en el mango del bate que le indique para cuál lanzamiento debe estar preparado. Muchas conexiones que salen del parque de jonrón se deben a que el bateador se sentó a esperar un lanzamiento y tuvo la suerte de que lo lanzaran y contó, por supuesto, con la habilidad para no desperdiciar la oportunidad o la adivinación.

Dado que voltear hacia atrás para ver las señales que emite el cátcher a su lanzador constituye una violación, algunos bateadores reciben ayuda de los coaches e incluso de algún otro bateador que haya logrado embasarse y tenga la jugada de frente, como lo es desde la segunda base. Respecto a esto mucho se ha hablado de la dupla formada por César Tovar y Vitico Davalillo quienes, de acuerdo a la tradición oral, tenían sus propias señas mediante las cuales se comunicaban entre ellos  el lanzamiento pedido por el receptor y  las jugadas que entre ambos armaban a continuación, como robo de base, bateo y corrido, toque de bola, etc. Hubo también algunos, como el slugger del Magallanes Luis Raven, a quien más de una vez las cámaras de TV lo pillaron tratando de ver por el rabito del ojo las  señas del receptor. Lo cierto del caso es que el robo de señas tanto en Venezuela, como en las Grandes Ligas ha existido desde que el beisbol es beisbol, aunque de manera doméstica o artesanal y ello habla sin duda alguna de la superioridad que el pitcheo tiene sobre el bateo.

Algo que parecía una leyenda urbana en las Grandes Ligas fue el tan comentado robo de señas que llevaría a los Astros de Houston a ganar la Serie Mundial de 2017. Según la investigación llevada a cabo por MLB los Astros instalaron una cámara en el center field, la cual enviaba las imágenes de los pitcheos pedidos por el receptor del equipo contrario a una cámara de video instalada en el club house del equipo, desde donde era transmitida a un operador colocado en el dogout quien se la enviaba al bateador de turno de los Astros a través de dos tipos de sonido que se obtenían golpeando un tobo: con un sonido se comunicaba si el pitcheo iba a ser rompiente y, dos,  la ausencia de sonido implicaba que el lanzamiento sería en recta. Todo esto sucedía durante los últimos 4 segundos de los 12 reglamentarios que tiene el pitcher en hacer el lanzamiento y ante el escándalo de la muchedumbre que generalmente ronda los 40 mil fanáticos presentes en el stadium. Es necesario acotar que, contradictoriamente, las sanciones que luego se produjeron en el equipo Houston no se debieron al robo de señas como tal, sino al uso de tecnología ajena a la naturaleza del juego, como serían las cámaras de videos. Definitivamente, digno de Ripley!

Aunque no es propósito de esta crónica discernir sobre las razones deontológicas de todo este escándalo, sí es bueno recordar que cuando los dueños de equipos, en contubernio con MLB, lo requirieron, encargaron el diseño de una pelota más activa que la esférica convencional. Las razones se  centraron en que siendo el Jonrón la gran atracción del juego, el que lleva aficionados a los parques de beisbol, el que paga la entrada pues, análogo a lo que en boxeo sería el nockout, los dueños de equipo  se dejaron de vainas y le hicieron una pequeña trampa al mercado al incorporar una pelota que viaja con más rapidez al ser chocada por el bate, todo esto para corregir las distorsiones del mercado que estaba llevando cada vez menos fanáticos a los estadios. Crearon, entonces, lo que en estos tiempos se conoce como la pelota salidora o “bolas que al ser bateadas muestran una aerodinámica fuera de lo normal cuando están en el aire, haciéndolas volar mucho  más de lo que una pelota reglamentaria se supone que lo haría”. En otras palabras se trata de una pelota trucada. (Estudio realizado por el portal Baseball Prospectus).

Como resultado, en 2019 y faltando 3 semanas para la culminación del calendario regular, fue superada la marca histórica de más jonrones en una temporada, al batearse el jonrón 6.106, dejando atrás la marca registrada en 2017.  Sin embargo desde 2016 se han bateado cada vez más jonrones en la Gran Carpa, sin desconocer que esta epidemia jonronera comenzó con el nuevo milenio, cuando en el año 2000 se batearon 5.693 batazos de vuelta completa.

Ya para ir cerrando, este tema del robo de señas que he planteado con el (dis) símil entre el pitcheo y el bateo, me hace recordar el cuento del esclavo que fue enterrado en medio del circo romano con solo la cabeza fuera de la arena, para enfrentarse a un fiero león que fue soltado apenas terminaron de acicalar el terreno. El león se abalanza sobre la cabeza del pobre esclavo y le clava una patada con sus garras retractiles, mientras da una vuelta lentamente para recibir los aplausos del soberano. Luego viene y le clava un mordisco en el hipotálamo, quedándose parado sobre el esclavo con los testículos sobre la cabeza de su víctima, disfrutando los vítores del graderío; ocasión que aprovecha la fácil presa que era el esclavo para morderle una bola, lo que hace que el león huya despavorido acusando el dolor que le causaba la mordida en la criadilla. Desde las tribunas los espectadores no pueden creer lo que ven y llenos de furia y de frustración le gritan al esclavo “sinvergüenza, tramposo, juega limpio desgraciado, aprende a jugar limpio, ojalá y te lleve el diablo” …. o sea.




viernes, 21 de mayo de 2021

ROSA PERFUMADA: un cuento de camino!


Decía Simón en una magistral metáfora, que allá en su pueblo cuando pasaba un alcaraván se asustan las muchachas por el beso del morichal. Esta y otras tantas de sus poesías formaban parte de las creencias que se construían en los pueblos y que en alguna medida le daban explicaciones a los acontecimientos de la vida diaria, con esa dosis de suspicacia que caracteriza al venezolano, muy orientado hacia los temas del corazón. Todo esto se resumía en que si un alcaraván volaba bajo, alguna mujer preñada había en el barrio.

Otro tanto sucedía cuando cantaba la pavita. Esta  no anunciaba preñez, sino muerte. Entonces la gente se persignaba en señal de protección de su hogar y de los suyos y salían para las calles a ver  dónde había caído la desgracia. Si el deceso ocurría dos o tres meses, igual después se decían “viste, qué te dije, es que esa pavita no pela”.

Con esa fantasiosa ingenuidad pasaba la vida en los pueblos, a falta de experiencias extraordinarias como ocurrían en la gran capital, independientemente de que aquellos considerados capochos por los citadinos, llevaban y recibían con bastante frecuencia su cafecito en el morichal … “ah puej …parece loco ese joven” dijera el Tío Simón.

Pero es que incluso la Gran Caracas tampoco se libró de espantos. Recuerdo que cuando llegué a la capital, por allá por el año ’68 del siglo pasado, para ponerlo más dramático, aún existía un comercial de la Electricidad de Caracas y Luz Eléctrica de Venezuela, que decía “los fantasmas se fueron de Caracas con la llegada de la luz eléctrica”, lo que significaba que hasta no hace muchito los fantasmas habían estado rondando por la capital. Por cierto, mi profesor de Física en 4to año, me sacó de clase cuando preguntó sobre los beneficios de la luz eléctrica y yo de memoria le recité el comercial de la Electricidad. Me dejó sin luz!

Mi madre, Petra Corina Martínez de Acosta - así se presentaba ella en los registros oficiales- sería quien,  junto con el viejo, por supuesto, se encargaría de darme, además de las primeras luces, los primeros conocimientos acerca de ese realismo mágico  que era característico de nuestros pueblos y caseríos de principio del siglo pasado; bueno, y hasta de buena parte del siglo XX, a través de los cuentos que le contaron y de otros que ella me contaba en primera persona.

De esta manera, me contaba la vieja,   que hubo una noche en la enlutada llanura  del poblado donde vivía, Pariaguán para más señas, pueblo de espantos y aparecidos, de ánimas y de espiritistas del Estado Anzoátegui, comenzó a oírse a lo lejos las notas de una melodía conocida por todos, sin saberse a ciencia cierta dónde se originaba la tonalidad.

Intrigados por aquella misteriosa melodía, los adultos, con inteligente precaución salían a la calle tratando de ubicar el sitio donde la estaban entonando y aunque tenían una idea de dónde provenía, la gente no se atrevía a ir al origen del misterioso sonido, ya que la obscuridad infundía respeto y, bueno, los temores naturales que producían esas cosas siempre  relacionadas con eventos de explicación enigmática, que era muy común en aquella época. Basta con recordar que Pariaguán está asentado en pleno estado Anzoátegui, ahí cerquita de Santa María de Ipire, pueblo del Estado Guárico en el que se rinde culto como en ningún otro, a las Ánimas y a los aparecidos y, por supuesto, también a los desaparecidos. Allí nació El Ánima del Taguapire, para más señas y en él está asentado el culto a la negra Francisca Duarte, que es como decir la María Lionza de los llanos centrales.

Lo cierto es que durante toda la noche estuvieron escuchando solo dos palabras de la canción, que decía rosa perfumada, pero al ratico escuchaban perfumada rosa. Así pasarían toda la noche escuchando rosa perfumada, perfumada rosa; rosa perfumada, perfumada rosa.

A la mañana siguiente y con los primeros rayos del Sol, un grupo de hombres y mujeres ahora envalentonados por la claridad del día, decidió indagar sobre aquel  misterio, ya que aún continuaba oyéndose la melodía rosa perfumada, perfumada rosa, aunque con menos intensidad por los ruidos normales de la mañana. Aún así, juntos, pegaditos unos de otros en una especie de excursión, se internan en un tupido montarascal, apartando arbustos y charamizas y cuidándose de las culebras, que cuando no son reales la imaginación se encarga de darles vida.  Hasta que por fin llegan al sitio exacto donde se originaba el sonido.

Allí ven un disco de vinilo de 33 rpm en lo alto de una mata de limón. Al atender al detalle del asunto se dan cuenta que  una espina de la mata, en una suerte de aguja de pick-up,  hacía contacto con un surco del malogrado disco y cuando el viento lo movía pa´allá, se podía escuchar rosa perfumada y cuando el viento lo traía pa´acá, entonces sonaba perfumada rosa. Y en ese tejemaneje  el limonero (no del Señor, precisamente) los hizo trasnochar con la interpretación   incompleta de la canción.

De regreso al caserío, los excursionistas  dan con el segundo descubrimiento y es que se enteraron que un vecino del sector, bajo efectos de unos tragos, le dio la moña por botar sus discos, echándolos a volar en la negrura de esa noche, por lo que  Rosa Perfumada fue a parar al RCA Victor (tocadiscos)  natural que la devolvería a los oídos de los pobladores del vecindario.

Esa noche, en el Hit Parede de Pariaguán, Rosa Perfumada fue la estrella indiscutible de la jornada, dando así lugar al nacimiento de una creencia según la cual en Pariaguán los discos de acetato (no habían otros) suenan incluso con el pick-up apagado y de eso daba fe mi madre Petra Corina.

En retrospectiva concluimos en que tanto esfuerzo e imaginación que le puso Thomas Alba Edison y Alexander Graham Bell a la confección del fonógrafo para que un limonero de un pueblo de mechurrios y sofocones  le viniera a plagiar ese gran invento.

Aunque pensándolo con cabeza fría podría decirse que este cuento de Rosa Perfumada  pudiera tratarse del primer acto de piratería musical, lo que bien pudo servir de antecedente para que un siglo después se creara la peculiar forma de reproducción a través de la quema de  CDs, o sea…. 

martes, 27 de abril de 2021

Crónica de una Charla (para orinarse) de las risas

 𝐋𝐚𝐬 𝐚𝐧𝐝𝐚𝐧𝐳𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐮𝐧 𝐂𝐨𝐧𝐬𝐮𝐥𝐭𝐨𝐫


Uno de los oficios más controvertidos que existen en la actualidad es, sin lugar a dudas, el de Consultor. El Consultor es como decir el décimo jugador en el beisbol. Es el off sider favorito de las empresas. Unos cuantos lo adoran, mientras otros …. no tanto, sobre todo por la literatura pesada que hay en la 𝑐ℎ𝑖𝑠𝑡𝑜𝑔𝑟𝑎𝑓𝑖́𝑎 𝑢𝑛𝑖𝑣𝑒𝑟𝑠𝑎𝑙 acerca de esta tan necesaria figura en el mundo organizacional. En realidad, en esa chistografía al Consultor siempre lo dejan muy mal parado y hasta hay veces en que no lo dejan mal sentado también.
Sin embargo, hay quienes piensan que lo que pasa es que el Consultor siempre es llamado en los momentos más álgidos, cuando ya las soluciones tradicionales brillan por su ausencia, es decir, cuando todo el mundo adentro ha tirado la toalla. Ante estas situaciones aparece la figura del mago, el alquimista, el solucionador, el artista, el provocador, el motivador, el improvisador, el arriesgado, el que no teme a las alturas (Superman?... no, no es para tanto); pero también el necesitado, el urgido, el socorrido e incluso, recogido.
Lo cierto de todo esto es que quien abrace este oficio debe estar dispuesto a estar siempre en el ojo del huracán y desarrollar esa habilidad del gato para caer parado desde donde sea lanzado. Por ello son muchas las experiencias que se acumulan en media vida, y hasta en menos, dedicada al ejercicio de esa controvertida profesión, por lo que, aprovechando que hoy (ayer o antier seguramente, cuando usted lea esta crónica) se celebra en Venezuela Eʟ Dɪ́ᴀ ᴅᴇʟ Hᴜᴍᴏʀ, vámonos de cuento con una de las vicisitudes por la que pasó este Consultor amigo de ustedes, una vez en que, sin aviso y sin protesto, fueron requeridos sus servicios para apagar un fueguito en una organización.
El caso es que estando aún de reposo de una operación de próstata que hube de practicarme en el año 2012 y estando aún lejos de que se me venciera dicho período de cesantía temporal, fui llamado por la Unidad de Recursos Humanos de Ferrominera, para solicitarme les diera una charla, casi que con carácter de urgencia. Para los que desconocen el lenguaje que se habla en nuestras empresas, esa solicitud era para ayer. Y como uno como Consultor lo último que debe hacer es decirle que no a un cliente cuando le está solicitando sus servicios, pues entonces decidí diferir el reposo y afrontar aquel compromiso, que era todo un reto para alguien que aún no tenía 20 días de post operatorio.

Rosa, Flor y Sol, parte del equipo de RRHH que llevó la Risoterapia para Ferrominera

Las analistas de Ferrominera me estaban pidiendo una charla acerca de la Risoterapia y sus beneficios para la vida. Ellas se habían enterado que recién había terminado un Programa de Coaching de Bienestar y que dentro de sus contenidos había un módulo de 𝗥𝗶𝘀𝗼𝘁𝗲𝗿𝗮𝗽𝗶𝗮 𝘆 𝗛𝘂𝗺𝗼𝗿𝗶𝘀𝗺𝗼 (seguramente yo mismo lo había promocionado ¡porque los consultores no se quedan con nada!), de modo que querían probar mis conocimientos del área para evaluar la posibilidad de colocar esos contenidos en su programas de adiestramiento, y bueno, estando yo ahí cerquita muchas serían las posibilidades de trabajo que se abrirían en ese sentido. Eso lo pensaba yo, claro, cuyo optimismo me llevaba a ver en todo una oportunidad de trabajo.
Lo cierto es que me retiré a preparar mi charla, la cual comencé por intitular Una charla de las risas y estaba dirigida a todos los analistas de Recursos Humanos y a quienes ellos quisieran invitar.
A la semana ya mi charla estaba diseñada con ayudas audiovisuales, contenidos, ejercicios y todo. Para ello me valí de un par de libros de mi amigo, maestro y Risólogo número 00001 del mundo, el inefable Menahem Belilty, creador también del concepto musical humorístico Fᴏʟɪ Vᴇʀɢᴜᴇ́ Tᴀᴋɪᴛɪᴛᴀ y de algunas otras organizaciones del mismo género. También me socorrí con ejercicios provenientes del 𝐘𝐨𝐠𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐑𝐢𝐬𝐚, género pariente de la Risoterapia que incorpora el yoga en la práctica de la risa fingida y cuyo mayor exponente, y esto sí fue realmente sorpresivo para mi, no risible, por supuesto, fue un hindú (¡tan seriecitos que son ellos!) llamado Madan Kataria. Ambos modelos tratan de lo mismo: de cómo mejorar la vida y la salud a partir de la risa, risa fingida en un primer momento, ya que el cerebro no distingue entre una fingida y una risa real, por lo que los beneficios se obtienen con ambos ejemplares de risas, todo esto como aprendizaje del descubridor de la risa terapeútica, Norman Cousins, quien posteriormente sellaría su descubrimiento en un libro intitulado “Aɴᴀᴛᴏᴍɪ́ᴀ ᴅᴇ ᴜɴᴀ ᴇɴғᴇʀᴍᴇᴅᴀᴅ”.
Con la puesta a punto llegaría el día de la charla, a la cual asistí puntualmente el día y hora acordada en los salones de la Gerencia de Recursos Humanos de la empresa. Allí me esperaba un salón repleto fundamentalmente de mujeres dispuestas a sacarle el queso a la tostada, de modo que muy pronto comenzamos con un poco de la teoría motivadora, la que por sí sola es motivo de risas, porque más que teoría es una práctica de la manera como nació todo este embrollo de cosas maravillosas.

Mientras se ríe no se piensa en otra cosa que no sea el motivo de la risa.

Posteriormente pasaríamos a reírnos con las 𝑠𝑖́𝑙𝑎𝑏𝑎𝑠 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑟𝑖𝑠𝑎 𝑗𝑎, 𝑗𝑒, 𝑗𝑖, 𝑗𝑜, 𝑗𝑢 ., ya que estábamos en lo que había sido el motivo del encuentro: reír. En la medida que avanzábamos en ejercicios se profundizaba la risotada de los participantes, quienes con la guía de éste su facilitador, imitaban y mejoraban la sonoridad y espectacularidad de la risa, de modo que de un momento a otro allí ya nada era fingido y al contrario, las explosiones de risas espontáneas daban lugar a nuevas expresiones faciales y corporales que se incorporaban para provocar nuevas manifestaciones.



La risa contagia a los paladares más exigentes, lo que se demostró en el módulo en el campo

A estas alturas ya se operaban cambios en las fisiologías de los participantes: algunos se veían claramente exitados (exaltados, pues, para evitar malas interpretaciones), a otros se les veía enrojecidos los cachetes, mientras otros sudorosos no dejaban de reír. Hasta el facilitador delataba cambios en su fisiología sólo perceptibles por él mismo ….aparentemente. Finalmente haríamos ejercicios provenientes de la experiencia de Madan Kataria o lo que es lo mismo El Yoga de la Risa para terminar con ese salón convertido en una parranda de risas, abrazos, apretujones, empujones y hasta de besos, en agradecimiento por el par de horas que pasamos riendo.
¡La risa no requiere de mucho esfuerzo!
Rosa, una de las coordinadoras y participante que más se gozó la velada, se me acercó para retroalimentar el evento y aún presa de la emoción me confesó “a mi me gustó mucho ver que tú te meabas de las risas, al igual que los demás participantes y eso me provocaba mayor risa”.
Lo que Rosa y demás participantes no sabían es que Rosa tenía razón en lo que decía, porque mientras hacíamos los ejercicios de la risa, yo, como dicen los chicos de hoy, literalmente, me orinaba de las risas y mientras más lo hacía, pues más me reía de mi propia fisiología. Todo esto debido a que luego de una operación de próstata viene en la mayoría de los casos, un período de incontinencia urinaria producido por unas vacaciones unilaterales que se toma el esfínter, dejando al usuario a merced de eventos como hacer ejercicio, toser, estornudar, reírse o cargar objetos pesados que ocasionan la salida involuntaria de la excreción, en lo que se conoce entre médicos como Incontinencia por esfuerzo.
Esto, por supuesto, no lo sabía el yo facilitador de 𝐓𝐞𝐫𝐚𝐩𝐢𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐑𝐢𝐬𝐚; aunque de haberlo sabido seguramente me habría arriesgado igual porque … para un Consultor en suma necesidad no hay incontinencia demasiado caudalosa que lo detenga, o sea.


𝘜𝘯 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘶𝘭𝘵𝘰𝘳 𝘮𝘶𝘦𝘳𝘦 𝘺 𝘭𝘭𝘦𝘨𝘢 𝘢𝘭 𝘤𝘪𝘦𝘭𝘰. 𝘊𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘚𝘢𝘯 𝘗𝘦𝘥𝘳𝘰 𝘭𝘦 𝘳𝘦𝘤𝘪𝘣𝘦, 𝘩𝘢𝘺 𝘮𝘪𝘭𝘭𝘰𝘯𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘱𝘦𝘳𝘴𝘰𝘯𝘢𝘴 𝘢𝘱𝘭𝘢𝘶𝘥𝘪𝘦́𝘯𝘥𝘰𝘭𝘰.
- ¿𝘘𝘶𝘦́ 𝘱𝘢𝘴𝘢 𝘢𝘲𝘶𝘪́? -𝘱𝘳𝘦𝘨𝘶𝘯𝘵𝘢 𝘦𝘭 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘶𝘭𝘵𝘰𝘳.
- ¡𝘘𝘶𝘦́ 𝘷𝘢 𝘢 𝘱𝘢𝘴𝘢𝘳! 𝘜𝘴𝘵𝘦𝘥 𝘦𝘴 𝘭𝘢 𝘱𝘳𝘪𝘮𝘦𝘳𝘢 𝘱𝘦𝘳𝘴𝘰𝘯𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘷𝘪𝘷𝘦 160 𝘢𝘯̃𝘰𝘴.
- ¿160? ¡𝘠𝘰 𝘵𝘦𝘯𝘨𝘰 40!
- ¡𝘐𝘮𝘱𝘰𝘴𝘪𝘣𝘭𝘦! ¡𝘏𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘴𝘶𝘮𝘢𝘥𝘰 𝘤𝘰𝘳𝘳𝘦𝘤𝘵𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘩𝘰𝘳𝘢𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘦 𝘧𝘢𝘤𝘵𝘶𝘳𝘰́ 𝘢 𝘴𝘶𝘴 𝘤𝘭𝘪𝘦𝘯𝘵𝘦𝘴!







miércoles, 24 de marzo de 2021

Covid: el drama de vivir 3 días en el corredor de la muerte!

 𝐂𝐨𝐯𝐢𝐝:

¡𝐭𝐫𝐞𝐬 𝐝𝐢́𝐚𝐬 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐂𝐨𝐫𝐫𝐞𝐝𝐨𝐫 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐦𝐮𝐞𝐫𝐭𝐞!
En la película de Tim Robbins de 1995, un preso, (Sean Penn) aguarda en el death row (𝑐𝑜𝑟𝑟𝑒𝑑𝑜𝑟 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑚𝑢𝑒𝑟𝑡𝑒) del cual muy pocos, por no decir nadie, regresa respirando, el momento en que el carcelero lo llame y lo anuncie con voz trémula, para que se vayan abriendo todas las puertas de seguridad de los pabellones que han de atravesar antes de llegar a la sala letal, ¡DEAD MAN WALKING!, es decir HOMBRE MUERTO CAMINANDO.
Este film viene a cuento porque de él me acordé en los 3 días que estuve hospitalizado en el Hospital de Guaiparo en San Félix, gracias a la adquisición de la infección del llamado Covid19, de modo que, me imaginaba en medio de la 𝑝𝑎𝑑𝑒𝑐𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎, que una cosa era disfrutar (y hasta sufrir del film ganador del Oscar, protagonizado por Sean Penn y Susan Sarandon) en la sala de un cine o de cualquier otra locación, tal como cualquier espacio burocrático en los que se discute el destino de los enfermos, y otra muy distinta era estar estampillado a un respirador, en busca del aire que no termina de ingresar a los pulmones, añorando por un poquito de vida o por la llegada definitiva de la inexorable muerte, ambas soluciones ahí, en ese 𝑐𝑜𝑟𝑟𝑒𝑑𝑜𝑟 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑚𝑢𝑒𝑟𝑡𝑒, son añoradas por unos y otros.
Los burócratas no conocen el 𝑐𝑜𝑟𝑟𝑒𝑑𝑜𝑟 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑚𝑢𝑒𝑟𝑡𝑒 que existe en cada hospital. Desconocen que en un largo pasillo hay hombres de todas las edades que se quejan como verdaderos niños, que llaman a sus madres y padres para que los vengan a socorrer y hasta les piden, a los que ya han cambiado de plano, que se los lleven de una vez. En ese largo pasillo hombres de todos los pesos llaman desesperadamente a las enfermeras y médicos que usualmente los tienen en frente, solicitando una poción que los aleje del sufrimiento. Hombres con gorduras que bien pudieran ser pacientes del Dr. Nowzaradan, son asistidos por diminutas enfermeras/enfermeros que sacan fuerzas de donde solo la necesidad las encuentra, para voltear aquellos volúmenes de masa humana para asistirlos con masajes y maniobras en posición prono (boca abajo). Al despertar en la mañanita, luego de a duras penas conciliar un sueño pesadillesco, ya algunos de ellos habían emprendido viaje a un descanso en paz.
Allí no hay tiempo para bromas, pero las enfermeras, camilleros y médicos se encargan con su trato amable, desde que ingresan, de proporcionarles alivio emocional, a través de un trato verdaderamente humano, directo y cariñoso; donde no existe el de la cama 5 ni el de la cama 9; no, allí están Héctor, Carlos, Pedro, Vladimir, etc., personas de carne y alma; en un espacio donde, desde la directora hasta el camillero pasan días 𝑒𝑛𝑐𝑎𝑛𝑎𝑑𝑜𝑠 sin saber de sus seres queridos, tratando de salvar vidas, aún con los malos pronósticos con que a veces son recibidos algunos pacientes.
Sólo a veces, cuando existe algún momento de tranquilidad, si tenemos el oído bien afinado, podemos escuchar en muy baja voz, a alguna enfermera confesarle a otra, que al salir de allí, en la mañana, tiene que buscar dinero para comprar medio kilo de queso duro para las arepas del desayuno de sus hijos. Allí es cuando te enteras que el esfuerzo por salvar una vida y el riesgo de contaminarse ella y sus familiares y de morir en el intento, tienen un costo mensual de un kilo de queso y dos harinas de maíz.
A los burócratas de todos los calibres y de todas las tendencias esto pareciera no importar, a juzgar por su falta de prisa en la toma de decisiones. Ellos se reúnen dos veces por semana, para discutir diversos temas y si se atraviesan unas efemérides, pues le dedican el tiempo de trabajo a recordar la epopeya pasada, olvidando lo urgente e importante que los está esperando. Bueno, urgente e importante para otros. Y así pasan años discutiendo si es el Bolívar Oro el que debe implementarse, o si es el Bolívar Petro o el Bolívar Diamante, o si se trata de indexar el salario a no sé qué vaina. De si Farías es ortodoxo, mientras Curcio y Boza son estructuralistas y los demás no son ni lo uno, ni lo otro. Todo esto en un ejercicio parlamentario que dura años. Mientras tanto la gente muriendo en el 𝑐𝑜𝑟𝑟𝑒𝑑𝑜𝑟 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑚𝑢𝑒𝑟𝑡𝑒, y muchas de las abnegadas personas que entregan su vida a la de otros han debido abandonar el barco para poderles llevar algo de alimentos a su familia, a través del ejercicio de otras profesiones u oficios.
No se trata de desconocer la realidad del país, ni de pedir imposibles a un país que indudablemente tiene problemas y limitantes muy serias. De lo que se trata es 𝕙𝕒𝕔𝕖𝕣 𝕝𝕠 𝕢𝕦𝕖 𝕤𝕖 𝕡𝕦𝕖𝕕𝕒 𝕙𝕒𝕔𝕖𝕣, 𝕡𝕖𝕣𝕠 𝕙𝕒𝕔𝕖𝕣𝕝𝕠 𝕪𝕒. Sea el Petro, dólar, Bolívar Oro, Bolívar diamante o el que sea, que sea, pero 𝕤𝕚 𝕖𝕤 𝕡𝕠𝕤𝕚𝕓𝕝𝕖 𝕚𝕞𝕡𝕝𝕖𝕞𝕖𝕟𝕥𝕒𝕣𝕝𝕠, 𝕢𝕦𝕖 𝕤𝕖𝕒 𝕪𝕒. Si es el Carvitavir, las gotas milagrosas, la levo, la ivermectina, la azitromicina, favipiravir o dexametasona , pues que sea, pero si existe en las farmacias de toda Venezuela, cada venezolano debe tener reservado su kit ante cualquier eventualidad. ¿𝐶𝑢𝑎́𝑛𝑡𝑜 𝑜𝑟𝑜 ℎ𝑎𝑐𝑒 𝑓𝑎𝑙𝑡𝑎 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑎𝑠𝑒𝑔𝑢𝑟𝑎𝑟 𝑙𝑜𝑠 𝑚𝑒𝑑𝑖𝑐𝑎𝑚𝑒𝑛𝑡𝑜𝑠 𝐶𝑜𝑣𝑖𝑑 𝑑𝑒 𝑐𝑎𝑑𝑎 𝑣𝑒𝑛𝑒𝑧𝑜𝑙𝑎𝑛𝑜?
Si queremos lograr la ansiada salud se debe aislar al burocratismo, sacarles el reloj que tienen en el pecho y meterles un corazón, meterlos empijamados al menos una semana en los corredores de la muerte de los hospitales venezolanos. Nada de visitas turísticas al Poliedro y a otros centros modelos de atención o de atención para modelos.
No pido imposibles. Sólo pido que realicemos lo posible, aquellas cosas que sean materialmente viables con los recursos que tenemos y dejar de excusarnos todos con la autocompasión de todo cuanto nos está sucediendo.

De lo contrario faltarán Susan Sarandon y Sean Penn para traspasar el umbral del 𝑐𝑜𝑟𝑟𝑒𝑑𝑜𝑟 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑚𝑢𝑒𝑟𝑡𝑒 mientras el carcelero habrá de gritar a cada segundo 𝘿𝙀𝘼𝘿 𝙈𝘼𝙉 𝙒𝘼𝙇𝙆𝙄𝙉𝙂,o sea …

domingo, 7 de febrero de 2021

Como ano para chocolate

Curiosicosas

Esta no es una crónica triple X, no obstante, es mejor que aquellas personas sensibles al lenguaje corporal abierto, tomen sus precauciones y consideren más bien que es para ser leída en horario supervisado.

Todo esto porque la empresa belga Edible Anuses le ha dado por innovar en el arte de la chocolatería y ha introducido una nueva forma de disfrutar del manjar de los grandes cacaos del mundo, como es el chocolate. De esta forma han inventado un bombón (¡esto sí que es un bombón!) en forma de ano, es decir de culo, con todas las particularidades físicas visuales y táctiles del innombrable sitio del cuerpo causante de grandes tragedias en la humanidad.

El método es muy sencillo. Si usted quiere andar de boca en boca y ser la comidilla de la gente, usted llega a la chocolatería y pide el servicio. Allí mismo es trasladado a un cuarto donde le espera un experto. Lo manda a desnudar, lo coloca en posición mirando al cielo. Luego, una plantilla especialmente diseñada para tan ignominioso propósito, es colocada allí en el dulce nombre y, de esta manera, se toma la impresión del culo del cliente. 



Una clienta feliz en camino a la inmortalización de su ano.

Lo demás será encofrar el chocolate líquido dentro del modelo y de ahí en adelante su culo será exhibido, a pedido del cliente, en la estantería, o le serán entregadas tantas cajas de culos como puedan ser pagadas, para deleite de amigos, familiares y hasta de desconocidos que no sabrán de quién fue ese culo tan sabroso que acabaron de degustar.


Modelo y producto se funden en esta gráfica para celebrar la agradable experiencia. 

La empresa recibe diariamente solicitudes de seres anodinos que desean lograr un poco de fama, inmortalizando sus culos en deliciosas golosinas. Pero también reciben 
rogaciones de parte de seguidores de algunos culos, quienes quisieran poseerlos, manque sea en forma de esfínteres chocolateros. Dicen, entonces, sus dueños que mucha gente que llega pagaría cualquier cosa por el culo de Beyoncé; mientras a otros les encantaría comerse el de Shakira y no faltan los que se darían con furia lamiéndose el de Nicki Minaj y el de Jeniffer López. Así  que desde Bélgica le pregunten a JLo "y ese culo pa' cuando".

Jennifer López, Beyoncé y Nicki Minaj son algunos de los modelos de culos que los belgas añoran saborear.

Entre los usuarios de este servicio, ahora sí dejaría de ser sacrílega la expresión 
sajona usada mucho por los gringos “kiss my ass” o “bésame el culo”, solo que para 
besarlo, previamente habrá que pasar por la registradora cancelando el importe. 
Mientras la venezolanísima expresión “anda a lavarte ese culo”, comportaría el riesgo 
de levantar falsas expectativas, porque aquellos que en Bélgica mandan a hacer su 
modelo, antes han de pasar al cuarto del experto, han de pasar por el departamento 
de higienización de la pudenda zona.

Finalmente, ya que estamos en una época en la que al “matatigrismo” lo llaman 
emprendimiento, por qué no aprovechar las ventajas competitivas que tenemos, al 
poseer el mejor cacao del mundo y a las mujeres más bellas del planeta, para montar 
una fábrica al estilo de Edible Anuses y entonces en la bolita del mundo se sabrá
que en Venezuela también se hace..... el mejor culo del mundo, o sea ….






lunes, 2 de noviembre de 2020

La rápida zorra de Maturín

 La rápida zorra de Maturín

Maturín como todos los pueblos venezolanos en los años 70’s tenía sus características propias, representadas en sitios nocturnos, en ventas de carne, en cervecerías, en abastos, en bodegas, en talleres, etc.

Recuerdo que cerca de mi casa en la Urbanización, más bien barrio, Las Brisas, había en una esquina una vieja bodega llamada Vietnam, en la que, al menos cuando yo llegué a principio de los 70’s, vendían muy pocas cosas. La consigna tácita parecía ser “si lo que anda buscando no lo encuentra en ninguna parte, pues no pierda su tiempo porque aquí tampoco lo hay”.

Pero lo bueno de la Bodega Vietnam es que siempre estaba abierta y si usted no conseguía una papeleta de Ace o un jabón azul, en cambio sí podía encontrar una caja de cerveza, despachada por cuatro viejos que se congregaban desde temprano en el sitio a tomarse las frías y a hablar de política, de allí que su nombre era demostrativo del tipo de pláticas que allí se producían.

Más allaíta, como decía el buen narrador que era Simón Díaz, había un comercial, de esos en los que se consigue de todo, regentado por un italiano bien tropicalizado al que nadie se  iba sin comprarle algo.  Una vez llegó un niño preguntando por el precio de una linterna. El italiano le sacó una y le hizo la demostración de lo bien que alumbraba. El niño le preguntó el precio y el europeo le dijo que 10 bolívares.

El niño contó el dinero que tenía y se dio cuenta de que lo que tenía no le alcanzaba. Entonces le pidió que se la vendiera sin pilas, pero el italiano que estaba preparado para contrarrestar de inmediato, le respondió para asombro de todos los que estábamos allí: “no, sin pilas te cuesta 13 bolívares”.  El muchacho le dijo que ya venía y al ratico se presentó con el dinero completo, en el entendido que una ganga como esa no se podía pelar. Mentira, la linterna en cuestión era más barata sin las baterías, pero el italiano introdujo una estrategia de marketing difícilmente despreciable.

En el centro de la ciudad, en la avenida Bolívar, estaba la Plaza Rómulo Gallegos, por cierto muy curioso el monumento, porque la estatua del gran escritor venezolano estaba como si un policía de la Metropolitana de Caracas, le hubiera gritado “cedula y contra la pared”. Su cuerpo yacía en el aire porque al escultor se le olvidó colocarle el pedestal, ¡qué nimiedad! y los brazos estaban colocados a los lados del cuerpo, lo que dio lugar a la explicación de los lugareños de que Gallegos estaba jugando concha escondida. Cosas veredes de nuestros pueblos!











Plaza Rómulo Gallegos de Maturín, años 70s, con el gran escritor pegado a la pared. 

Bien, hacia la parte posterior de la estatua de Gallegos, se encontraba un taller en el que se reparaban máquinas de escribir. Era el más conocido de la ciudad si no el único. Su nombre era Taller de Equipos para Oficina, TEPO por sus siglas en español y así era conocido en toda la ciudad. Al frente del negocio estaba el Sr. Juan Robles, hombre apacible, de gran respeto entre sus clientes, relacionados y conocidos y a quien los más allegaítos lo llamaban Tío Juan. También trabajaba allí el viejo Andrés Robles, un militar asimilado del ejército y el que se la tiraba de arrechón, pero que al uno entrar en confianza con él, rapidito terminaba llamándolo Tío Andrés. Y estaba también el sobrino de ambos, Armando Robles, quien era el técnico en equipos, es decir el que reparaba las máquinas de escribir de aquella generación y a quienes todos llamaban Armandito.

El local estaba atiborrado de máquinas de escribir desde el mostrador donde se recibían y entregaban los equipos, hasta la parte posterior que era donde efectuaban las reparaciones. Armandito siempre con su cigarro cosido en los labios, atendía a los clientes con una tranquilidad asombrosa, herencia tal vez del Tío Juan, no de Tío Andrés, por supuesto.

En mis frecuentes visitas a TEPO, ¡claro sí era novio de la sobrina de los tíos!, veía  cuando los clientes venían a buscar sus máquinas. Armandito se las traía limpiecitas y a un lado del mostrador les hacía una prueba rápida. Contentos los clientes  se dirigían a  cancelar en caja, donde los esperaba Rosa, quien parecía más bien la esposa del viejo Andrés y no de quien verdaderamente lo era, que era de Tío Juan.

Una vez cuando un cliente retiró su equipo, pude leer lo que Armandito en tan solo 5 segundos les escribía. Esto  era lo que los convencía de que el servicio había sido exitoso. Se leía en el papel una oración en inglés:

“The quick and Brown fox jumps over the lazy dog”

Intrigado le pregunté qué significaba aquello y echándome el humo del cigarrillo por un espacio desocupado por uno de sus dientes caninos, me respondió: eso significa “la rápida  zorra marrón salta sobre el perezoso perro”. Para luego acotar “si revisas bien te darás cuenta de que en la oración están contenidas todas las letras del alfabeto inglés”.

- Carajo, Armandito, y si te preguntan por la eñe? Le pregunté intrigado. Entonces agarró una máquina que ya estaba reparada y me respondió:

- Si me preguntan por la eñe, entonces les escribo; Coñññññooo!

Les he contado esta crònica de memoria porque aún en nuestros días le encuentro un magnífico encanto a esa inocente pero vivaz manera de ser de los venezolanos del siglo pasado de mi querido Maturín y que tal como a mí, tal vez a alguno de ustedes jamás se le olvide que “The quick and Brown fox jumps over the lazy dog”, o sea.

¡Y ustedes pensando que yo iba a hablar del mismo  animal, pero  de otra especie …..!


 


Plaza Rómulo Gallegos de Maturín , años 70s.